La luz que siempre te di

SINOPSIS

Una historia de amor narrada a través de retazos de viajes: sentimientos capturados en instantáneas y versos que llegan directamente al alma. El tiempo transcurre marcado por el sucederse de las estaciones mientras el protagonista atraviesa distintos escenarios físicos y emocionales: Roma, Nueva York, Berlín, Madrid…

Fuente: Vorágine Interna

RESEÑA

Hay libros que te abrazan, te reconfortan entre sus páginas y te hacen viajar a todos aquellos destinos, reales o imaginarios, que su autor presenta. La luz que siempre te di es un salvavidas. Estás en todos los rincones del mundo y a la vez en ninguno. Rodeado de extraños o de la única compañía del ruido de la ciudad o el sonido de las olas del mar cuando rompen, al igual que los sentimientos.

David Olivas nos cuenta una historia de amor y desamor que nos desgarra el alma a través de sus dos pasiones, la fotografía y la escritura. Su textos son sencillos, transparentes y honestos. Sus fotografías, llenas de sentimiento, espontáneas y cuidadas hasta el último detalle. Sensibilidad, pasión y paz.

Sensibilidad, pasión y paz

Sonia Cuevas

En este libro, David recorre cientos de kilómetros con el objetivo de reencontrarse consigo mismo. Roma, París, Asturias o Madrid son algunos de los lugares donde deja rastro de su talento, pero también de su tristeza, pérdida y añoranza.

Ese vértigo y adrenalina que sentimos cuando despega el avión no es nada en comparación con el viaje interior del protagonista, emocionante y sanador. Lleno de recuerdos pero también de nuevas experiencias.

Desde la posición de lector, estás sentado junto a él en ese avión, observando cómo fotografía las nubes y las luces desde la altitud. Recorres ciudades tras sus pasos. Ves el mar desde un acantilado, disfrutas de la inmensidad del mundo, de la mente, del afecto, así como de los detalles de las personas. Ríes, lloras, aprendes. Tus sentimientos encuentran palabras en sus líneas.

La luz que siempre te di es un salvavidas por todas estas razones. Encuentras la paz y la comprensión en cada una de las palabras de David, en cómo lo cuenta, cómo lo vive. Encuentras tu reflejo en sus fotografías, en su composición, sus colores y sus escenarios.

La primera vez que lo tuve en mis manos, no pude evitar leerlo en una sola tarde. Y, desde entonces, no se ha convertido, ni mucho menos, en un libro olvidado en una estantería. Recurres a esta obra siempre que lo necesitas. Recuerdas un texto y sientes el impulso de volver a leerlo. David Olivas consigue sacar lo mejor de nosotros a través de su trabajo: hacernos sentir.

David Olivas

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