Dulce introducción al caos

Dulce introducción al caos (Ley Innata, Extremoduro, 2008)

Es difícil poner palabras a la hora de definir todo lo que ha pasado en unos años. He tenido una cantidad de emociones que, cuando intento hablar de ellas, no sé ni por dónde empezar. Necesito gritarlas y, cuando pienso que puedo hacerlo, que por fin tengo esa valentía, mi cuerpo reacciona y forma un nudo que no solo permanece en la garganta. Me aprieta, me ahoga y me impide pensar racionalmente o, algo mucho más fácil, respirar. Al final del día, solo queda coger una bocanada de aire y continuar callada.

No sé por qué escribo esto exactamente, pero algo dentro de mí dice que debo hacerlo. Siempre se me ha dado mejor escribir, así que pienso que este es el mejor medio para expresarme. Puede que jamás lo comparta, que tenga demasiado miedo para dar ese gran paso, o que, como mucho, comparta solo unos párrafos que no contengan demasiados detalles.

La canción de que el viento se parara, donde nunca pasa nada

Creo que escribir es una de las formas más eficaces de combatirlo todo, o al menos, a mí me funciona. A veces no sé si lo hago porque me gusta o porque me ayuda a desahogarme, puede que sea una combinación de ambas, lo que me resulta explosivo a la vez que gratificante.

Me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor

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