¡Qué bonito es el fútbol modesto!

Jamás olvidaremos aquel Mundial de Sudáfrica, o aquel título tan importante que ganó el equipo de nuestros amores. De igual manera, recordamos las duras derrotas, los descensos y los llantos que nos causaron. El fútbol son historias, anécdotas que conocen millones de personas o solo un grupo muy reducido que las guarda como su mayor tesoro. Y me gustaría contar la historia del C.D. Talarrubias en esta temporada tan atípica como emocionante para nuestro pueblo. El fútbol modesto y las sensaciones que despierta también tienen cabida en CAMS.

Hemos ganado todos. Ganamos antes de jugar, cuando los habitantes de Talarrubias sacaban sus camisetas y bufandas del equipo a los balcones. Las redes sociales se llenaban de mensajes de apoyo y, aunque no pudiésemos animar desde la grada, los jugadores sentían ese cariño a kilómetros de distancia.

Tras cuatro meses sin pisar los terrenos de juego, el Club Deportivo Talarrubias, tercero en la clasificación de Segunda División Extremeña, tenía que jugarse el ascenso en dos partidos. No sería fácil, pero los chicos del equipo, gracias a su compromiso, trabajo e ilusión, comenzarían esta aventura llevados en volandas allá donde pisasen.

El sábado 18 de julio, el C.D. Talarrubias se mediría ante el S.C. La Garrovilla en la primera fase por el ascenso. Los sentimientos estaban a flor de piel fuera y dentro del campo. Rubén Rivera y Edson fueron los encargados de instaurar tranquilidad en la afición con dos goles a favor.

Parecía que el Talarrubias, poco a poco, conseguía dominar el partido en un partido muy disputado. Sin embargo, Fernando, jugador del S.C. La Garrovilla, aprovechó los últimos minutos de la primera parte para recortar distancia.

El equipo rival no se rendía y el Talarrubias siempre intentaba ir a por más. En la recta final del partido, Luisma pondría el empate. A pesar del desgaste físico, la prórroga estuvo cargada de intensidad y, con un último aliento, David Cendrero conseguía el gol de la victoria para el C.D. Talarrubias. Solo faltaba la mitad. Otra victoria y, oficialmente, el C.D. Talarrubias sería de Primera División Extremeña.

Los blanquinegros viajarían a Campanario para jugar este último partido ante la Unión Deportiva La Cruz VillanovenseTodo o nada. El 26 de julio, a las nueve de la tarde, el pitido inicial daría comienzo a los noventa minutos que se recordarán por mucho tiempo en Talarrubias. Supuso un gran reto, Se convirtió en un partido muy físico en el que el C.D. Talarrubias siempre iría un paso por delante. Desde Talarrubias, se vivía con gran emoción. Todas las ocasiones terminaban en gritos de ánimo y ovaciones. Chus se ocupó de meter dos balones en la portería y, así, llevar al equipo a la gloria.

El Club Deportivo Talarrubias se convertiría, esa misma noche, en club de la Primera División Extremeña. Felicidades al equipo, a la afición y a todos los que aman el fútbol.

¡Aupa Tala!

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