Warcross

Marie Lu nos presenta a Emika Chen, una chica que trabaja como cazarrecompensas para poder salir del paso y pagar las deudas que dejó su padre después de morir, en un mundo dominado por la tecnología y la realidad virtual. Todo da un giro de 180 grados cuando hackea la partida inaugural de los mundiales del torneo de Warcross y Hideo Tanaka, su mismísimo creador y el ídolo de Emika, decide hacerle una proposición…



Ponte las gafas de realidad virtual y prepárate para darle al botón de start, porque este libro es una inmersión completa.

Como decía al principio, es una novela completamente inmersiva, que hace que quieras estar en ese mundo. La misma sensación que cuando entramos en el Oasis de Ernest Cline y Spielberg, o cuando jugamos nuestro videojuego favorito. Y allí nos podríamos tirar horas y horas. Marie Lu hace que el mundo virtual y la realidad aumentada de su libro cobren una gran viveza y que haya un equilibrio, y algo muy importante, las hace muy verosímiles.

Tal vez, la trama principal puede parecer de primeras muy habitual, sin embargo, está muy bien enlazada con las diferentes subtramas y las relaciones entre los personajes. Estamos todo el rato en la cabeza de Emika, pero a veces salimos y vemos la historia desde los ojos de Hideo o de Hammie, o Asher. Y la atmósfera de brillante neón que lo envuelve todo nos deja con ganas de entrar en Warcross.

Así que, ¡hasta el Wardraft!



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