CAPRICHO DE SOLEDAD – FUGAZ

Haz de luz que aporta vida,
y que, más tarde, deja en una extraña oscuridad.
Creí mi hogar apagado,
con tímidas luces asomando tras de mí,
y con la encrucijada de su mente
maquinando palabras que atisbo a entender,
y me esfuerzo en valorar.
Hablar por el que mi alma vela.
Su palabra evoca prados, tiempos pasados;
amor, risas y llanto.
Similar sensación a parecer estar quieto,
pero no estarlo.
Capricho de soledad; fugaz, calmado.
Las ascuas del crepúsculo sorprenden con celosía,
pues el sol ya se ha cansado.
Afirmo ser feliz en sus brazos,
recóndito lugar hilador de sueños;
y descúbrese instantes después sus ojos,
fijos en mí, y fijos los míos en los suyos,
casi hablando.
Él inventa el año, la luz y lo humano.
En un paisaje austero,
sempiterno piano de lluvia va a mi lado.
Y tú, fugacidad en una noche equívoca,
deseo te mantengas de mi mano.

Cristina Martínez

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