Tomás Jiménez: «El periodismo puede cambiar»

Tomás tiene todo un mundo en la cabeza. Un mundo que abarca su pasión por el fútbol, su talento para la fotografía y su enorme sensibilidad. Su forma de conectar todas esas pasiones es el periodismo. Sin duda, tiene una gran proyección.

¿Qué te impulsó a estudiar periodismo?

Con tres años ya leía con fluidez gracias a mi abuela, y todos los profesores que he tenido me decían que, aunque se me diesen bien todas las asignaturas, mi camino estaba en las letras. Cuando tenía 12 o 13 años, mi primo me contaba acerca de la carrera, y aquello me motivaba muchísimo. No fui a un partido de fútbol profesional hasta que cumplí los 18. Me llamó muchísimo el hecho de estar en contacto directo con el suceso, contar lo que había pasado y que mis palabras llegasen a la gente.


¿Crees que así nació tu pasión por el periodismo deportivo por encima de otro tipo de periodismo?

Creo que fue un punto de encuentro. Yo tenía una pasión muy viva por el fútbol, por el Barcelona. Esa pasión se encontró con la de las letras, leer, escribir relatos. Entonces ya empecé a maquinar dedicarme a ello, o al menos intentarlo.

¿Qué idea te llevó a querer estudiar periodismo en Madrid?

Yo siempre había querido estudiar en Málaga. Mi madre vivió allí mientras estaba embarazada de mí. Pero cuando me dieron la nota de selectividad, mi profesor de Lengua me incitó a estudiar en Madrid. Esa fue la primera razón. Me dijo que allí estaba todo, y tenía razón.

La segunda razón y también muy importante fue que yo ya estaba escribiendo en diarios como Vavel y Capital Deporte. Si me iba a Madrid, tenía asegurados pases de prensa, y yo sería testigo directo de las entrevistas, las ruedas de prensa…Tuve la suerte de cubrir partidos antes de irme a Madrid. Recuerdo que el primero y uno de los mejores de mi vida fue un España-Colombia en La Condomina.


¿Qué se siente al hacer algo tan importante para un periodista como cubrir un partido de la selección?

Son muchas sensaciones, pero la que me gustó fue demostrarle a mi padre lo que estaba haciendo, ya que él no quería que estudiase Periodismo. Es una sensación de orgullo, de incertidumbre. Me encantaba superarme en cada crónica y tener la manía de que, cuando el árbitro pitase el final del partido, tener la crónica acabada.


¿Qué te ha aportado Madrid a nivel académico y profesional? ¿Y personal?

He hecho ya tres años de carrera, treinta y una asignaturas en total, y sinceramente he aprendido de cuatro. Lo único que me ha aportado han sido esas asignaturas y conocer a gente igual que yo. Cuando estás pensando en estudiar Periodismo te sientes el bicho raro en tu pueblo, porque la gente suele estudiar Magisterio, Derecho…y no compartes esa afición con nadie. El hecho de irte a Madrid supone que encuentras a gente que tiene tu misma pasión. Es muy sano, porque si tienes miedo, si vas solo a una ciudad tan grande, te relaja saber de gente que también va sola. Te encuentras con ciertos espejos que te ayudan a solventar la sensación de miedo.

A nivel profesional lo que más me gusta es que en Madrid está todo. Es una ciudad en la que te sientes muy indiferente, muy insignificante, pero a la vez te permite conocer a gente que ni te imaginas. Es un gran contraste, te ves con la capacidad de no tener techo. Personalmente lo que más me ha ayudado es irme solo, sin amigos. Es muy cómodo irte a una ciudad con cinco o seis amigos, estás es una burbuja.


¿Qué crees que diferencia al periodismo deportivo frente a otros tipos de periodismo?

Lo diferencia, si atendemos al público, es que el mismo se cree que puede ser periodista deportivo, pero no conocen la importancia de tener fuentes fiables, contrastar noticias, la memoria. Hay amigos con los que no puedo hablar sobre fútbol. Siempre te recuerdan lo mismo o parece que para ellos solo existe un equipo.

Te confieso una cosa, yo antes era antimadridista. Tenía un odio severo al Madrid. Llegué a Madrid y tenía que estar en contacto directo con ellos. Tenía que ver a Cristiano Ronaldo pasar por zona mixta con la cabeza alta después de haber hecho un hat-trick, o tenía que preguntar a Zidane después de haber ganado un título o un partido importante. El periodismo me ayudó a frenar ese odio. Se debe tener criterio.


¿Crees que esto también se ha producido por conocer a tanta gente dentro del sector?

Sí. Aprendo mucho de la gente, pero sobre todo de la gente mala. Cuando Pedrerol ha ido a la Complutense me ha dado vergüenza por parte de la facultad. No lo considero periodista, es un propagandista. Vende periodismo a través del espectáculo. Y el problema no es suyo, es libre de hacer el programa que quiera, pero se equivoca a la hora de venderlo como periodismo. El problema es de los estudiantes, que lo toman como referente. Y, por supuesto, también aprendo de los buenos periodistas. Considero referentes a Axel Torres, Romón Besa, Miguel Ángel Román, Maldini…

Acabas de contestar a la siguiente pregunta, eso significa que estamos hilando bien. Quería preguntarte a quién consideras referencia en el mundo del periodismo. Pero, ¿y del deporte?

Juan Mata, y mira que es del United, el eterno rival. Me gusta porque hace muchísimas campañas solidarias, no sale en los medios, lo hace por puro altruismo y no por limpieza de imagen. Todos deberían aprender de él. Y futbolísticamente me quedo con James Milner, el 7 del Liverpool que ha jugado de extremo, de central, lateral…ya no sé realmente cuál es su posición natural.

¿Cuál fue tu primer proyecto como periodista?

Mi primer proyecto más personal fue el que hice junto a Diego Campoy. Creamos un canal de YouTube que se llamaba El Vestuario. Nuestra intención era contar “el otro fútbol”. Queríamos darle un enfoque atractivo y tuvo bastante acogida.

Teniendo en cuenta las personalidades de los futbolistas, ¿qué historias buscábais en Ídolos show, tu actual proyecto?

No tengo mucha potestad para hablar de Ídolos Show, ya que no fui creador, me uní más tarde. Mis compañeros saben mucho de fútbol, tienen mucha experiencia y siempre han querido darle voz a las leyendas del deporte. Nos gusta el fútbol de antaño, no tan contaminado por el dinero. Se busca reflejar al público que el fútbol de antes era mucho más sano.

Nos metemos un poco en el Liverpool. ¿Nos puedes contar cómo llegaste a sentir esa pasión por el equipo?

Es extraño que a un andaluz de un pueblo de mil habitantes le guste un equipo que está a 3.000 kms. El primer partido que recuerdo fue la vuelta de semifinales de Champions League contra el Chelsea, el 2 de mayo de 2005. No me acuerdo del partido, solo del gol de Luis García. Recuerdo que enfocaron Anfield y los fans estaban cantando. Entonces ahí se unieron la música y el fútbol, me impresionó muchísimo. En 2012 empecé a ver partidos del Liverpool por curiosidad y fue ahí cuando me enganché a la Premier League. He visto al Liverpool quedar décimo en la liga y años después lo he visto ganar la Champions. De algún modo, me siento partícipe de ello.


¿Qué importancia crees que marcó el Liverpool y el fútbol inglés en tu carrera como periodista?

Mi primer artículo fue la renovación de Klopp en 2016. Empecé a escribir sobre Premier y fue lo que me empujó a seguir formándome.

Aparte de proyectos relacionados con el Liverpool, ¿cómo te ha marcado a nivel personal?

Me gustó mucho conocer la cultura del fútbol inglés. Hay gente que se deja sus sueldos en ir al estadio, en viajar con el equipo… En la cultura inglesa es familiar, algo que debe pasarse de abuelos a padres y de padres a hijos. Viajar a Inglaterra con Diego me supuso conocer de primera mano esta cultura, hablar con socios que llevaban yendo cuarenta años a Anfield.

Te das cuenta de que el fútbol tiene una gran trascendencia. Ayuda a que la gente se evada de sus problemas. Lo que más me chocó es que, allí en Liverpool, los días que no hay partido es una ciudad muy tranquila. Eso sí, un día de partido vas por el centro y ves al setenta por ciento de las personas con la camiseta, cantando, animando…y eso que fuimos a un partido de liga bastante insignificante, un Liverpool – Brighton cuando el equipo ya iba primero en liga. Es impensable en España.

Aprovechamos el viaje no solo para conocer Anfield y la cultura del fútbol de la ciudad, sino que también fuimos a Manchester, visitamos Etihad Stadium, Old Trafford, que me gustó muchísimo….te das cuenta que no es cosa de una ciudad. Es de toda Inglaterra. Vas viajando por Inglaterra y te das cuenta de que cada uno tiene su equipo pero el fútbol une al país. Tendríamos que aprender de ellos. El fútbol a veces no es solo fútbol. La gente lo aprovecha para encontrarse. Es mucho más puro y original.

¿Hubo alguna experiencia que te marcase durante ese viaje?

Sí, cuando íbamos en el tren desde Manchester a Liverpool, nos quedamos sin casa (risas). Lo que más me gustó fue compartir el viaje con Diego. Nunca había compartido un viaje solo con otra persona. Éramos dos locos del fútbol que dedicamos el viaje completo a aprender. Y yo, que llevaba mi cámara, ya empecé a mezclar mi pasión por el fútbol con la audiovisual. Recomiendo muchísimo esta experiencia.


Hablemos de tu otra pasión que acabas de mencionar, ¿podrías hablarnos sobre tu proceso de creación?

Si voy a un sitio, me gusta imaginarme qué quiero hacer y jugar con las luces. Tengo en mi cabeza un par de imágenes fijas o una canción. Pienso localizaciones y escucho mil veces la canción, y a partir de lo que me transmite, grabo los planos que me inspiran. Me gusta transformar la música en imágenes. En el vídeo de Liverpool no grabé nada relacionado con el fútbol como tal, pero antes de ir ya tenía pensado el plano de entrada a Anfield, que está entre las casas de la ciudad, para que se vea esa cultura en la que el estadio es un edificio más en la ciudad.

¿Qué crees que diferencia tu trabajo? ¿Cuál es tu marca personal?

Me gusta cuidar la fotografía, el plano. Me encanta ponerme películas con grandes directores de fotografía. En el último videoclip que he grabado, cogí la referencia de una película de Paco Plaza, Quien a hierro mata, y vi un plano que me sugirió mucho. El protagonista estaba agobiado y delante del espejo se lavaba la cara a cámara lenta. Todo tiene que tener un sentido y prefiero conseguirlo sin llevarlo a postproducción y meter efectos especiales.

Aunque trabajes con artistas de distintos géneros, ¿qué intentas transmitir en tus vídeos?

Siempre intento trasladar el guion a la imagen. Yo escribo, y no solo artículos, también poesía y relatos. Como filmmaker, intento que todas esas metáforas que ha escrito el artista se vean en el vídeo. Es complicado hacerlo sin presupuesto, pero estoy contento con el resultado de mi trabajo.

¿De qué proyecto estás más orgulloso?

En el que estoy trabajando ahora mismo. Junto a un chico de mi pueblo, creamos una serie de vídeos en YouTube, Flamenco en la calle. Queremos que destaque el talento del flamenco que hay en la calle. Y es increíble realizarlo todo de una manera tan humilde y natural.

En realidad, me enorgullezco de todo, incluso de todos esos trabajos en los que no me han pagado, así he demostrado que invertía tiempo en cosas que me gustan y pienso que se me dan muy bien.

¿Qué consejo darías a los estudiantes de periodismo?

Es muy fácil. Sin vocación no van a ir a ningún sitio. Periodismo no es ponerte delante de una cámara, es mucho más. Y todo está detrás. Muchas llamadas, muchas puertas que se te cierran en la cara. Si alguien te dice que llueve y otro te dice que no llueve, sal a la calle y compruébalo. Se necesita vocación y criterio. Si salen generaciones que se animen a trabajar sin intereses, si hay gente que quiere cambiar el periodismo, el periodismo puede cambiar.

¿Qué crees que está cambiando positivamente en el periodismo?

La inclusión del mundo audiovisual. Lo hace más transparente, más accesible, más humano.

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