Saray Ruíz: “Empezó como desahogo y terminó siendo un libro”

Saray Ruíz Sanguino, una joven escritora de diecisiete años, lanzó hace un año su talento al mundo en forma de un poemario que hoy podemos disfrutar en varios formatos. Su constante esfuerzo y y sus naturales dotes para la escritura le convierten hoy en un referente para muchos jóvenes, y su libro, La Humanidad Herida, intensifica la sensibilidad de todo aquel que tiene el placer de leerlo.

Saray Ruíz, autora de La Humanidad Herida

¿Qué te inspiró más a la hora de escribir tu libro? 

Yo muchas veces me inspiro en mis emociones. Soy una persona emocionalmente bastante inestable, y en esos picos de sensaciones simplemente escribo. Otras veces, también en el ver situaciones desde fuera, o incluso al leer. Soy una persona muy empática, y eso me inspira. 

¿Por qué poesía? ¿Qué encuentras en el verso que te llene tanto? 

Simplemente porque la poesía no está escrita de la manera que podría esperar. Yo siento que la poesía tiene música, armonía, y me gusta creer que es una especie de forma musical; me parece un pensamiento super bonito. Si me tengo que imaginar una partitura en mi cabeza, me la imagino como una poesía, y eso es lo que me llena tanto. 

¿Cuál es tu poema propio favorito? ¿Y tu poema favorito de otro autor? 

Me gustan todos mis poemas, pero seguramente sería uno que escribí para mi madre o el que escribí para mi mejor amiga Andrea. Si no, sin duda diría el número 74 del libro, por cómo fui encontrándome con las palabras y creándolo.  

Diría Annabel Lee, de Edgar Allan Poe. 

¿Encontraste muchas trabas a la hora de publicar tu libro? ¿Cómo fue el proceso de dar el paso para publicar? 

Yo te diría que no tuve muchas trabas, la verdad, porque mi madre siempre me dijo que me ayudaría a publicar un libro, y lo hizo. Además, la madre de mi mejor amiga me ayudó muchísimo con la editorial, y todas las trabas que me pude encontrar me las solucionaron en seguida. 

El proceso fue simple, tal y como te lo cuento. Mi madre me dijo que lo publicaríamos, y simplemente conseguimos hacerlo.  

¿Crees que se generan prejuicios sobre ti por haber publicado a tan temprana edad? 

Me atrevería a decir que sí se crean prejuicios. Sí que siento que se genera mucho tabú por ello. El simple hecho de publicar cuando tienes dieciséis años hace que la gente crea que no has vivido las suficientes experiencias como para poder escribir, y yo entiendo que es difícil, pero soy una persona que no necesita vivirlo. Es mi forma de afrontar otras realidades. No tengo las mismas experiencias que una persona de treinta o cuarenta años, pero cada persona es distinta.  

¿Cómo crees que la poesía puede llegar a los lectores más jóvenes? ¿Crees que estos leen suficiente? 

Yo creo que la poesía llega a los lectores más jóvenes inculcándola desde muy pequeños. Mi madre lleva leyéndome toda la vida, y aunque hubo una época en la que yo no quería leer, después encuentras ese libro que te gusta, y no hay retorno. Ayudar a los niños a leer, que vean que está bien, para mí eso es lo más importante.  

No se lee lo suficiente. Realmente creo que nunca se es lo suficientemente culto, y la lectura es una cuestión incluso moral. Tendríamos que leer muchísimo más, y sé que a todos nos acabaría gustando. 

¿De qué te sientes más orgullosa en relación a tu libro? La publicación, el proceso creativo, algún poema en especial… 

Sin duda, el proceso de creación de cada poema que he ido escribiendo. Tardé un año y medio, casi dos, en crear este libro, y se dio en base a un momento delicado en mi vida privada en el que yo estaba muy mal mentalmente, y es básicamente un proceso de curación mental. Ese mi orgullo: ver dónde estaba y hasta dónde he llegado. 

 ¿A qué edad comenzaste a escribir? 

Comencé a escribir a los doce años. Es curioso, porque yo no empecé escribiendo poesía, sino haciendo relatos cortos de terror, porque es un tema que me encanta, y fue mucho más tarde cuando comencé a escribir poesía para desahogarme o relajarme a mí misma. 

¿Te gustaría dedicarte enteramente a la escritura? ¿Tienes más pasiones? 

Me gusta mucho la escritura y ojalá pudiese vivir escribiendo, pero eso ahora es prácticamente imposible. Además, no sé si me siento lo suficientemente bien para dedicarme a la escritura, y puede que no me sienta nunca bien para dedicarme enteramente a ello. Tampoco sé si querría, ya no solo por el reconocimiento que eso conlleva, el cual no llevo nada bien, sino por el simple hecho de que yo no escribo constantemente. Yo escribo cuando lo necesito, y eso al fin y al cabo es importante.  

Mis pasiones son leer y escribir; sobre todo leer, me paso el día leyendo. Es una forma de evadirme. Y la música, me hubiese encantado de pequeña poder aprender a tocar el piano, y como no pudo ser, siempre tendré esa espinita clavada, aunque confío en poder hacerlo en un futuro. 

¿Volverías a publicar algún libro? ¿Te llama la atención escribir novelas o relatos cortos? 

No creo que llegue a publicar otro libro. Si llegase a hacerlo, es probable que ya no fuese un poemario, quizá sería una novela. Últimamente escribo más novelas, pero nunca las termino, porque mi mente tiene que estar constantemente inventando cosas. 

¿Cómo surgió la idea del título de tu libro? 

En realidad, es muy simple. Yo no soy muy buena con los títulos, de hecho, mis poemas no tienen título, porque realmente no me gusta ponérselo a nada. Para mí, un libro pasa de un algo a otra cosa en apenas dos páginas, y en la poesía ocurre lo mismo. Son muchísimas emociones, y no me gusta ponerles título, porque todo cambia en apenas segundos o páginas, y un título no puede englobarlo todo. Aun así, estuve pensando títulos y entre mi editora y yo acabamos escogiendo el de La Humanidad Herida, pero fue más bien porque simplemente nos gustó bastante.  

¿Cuál dirías que es el tema principal del libro en sí? ¿Cómo surgió en ti esa idea de escribir acerca de ello? 

Yo diría que el tema principal del libro son las emociones. Es como una montaña rusa en la que de repente estás abajo, después arriba, de repente bajo tierra, y de pronto sobre las nubes. Los sentimientos, el expresarlos. También es verdad que toco muchos temas como el feminismo, la violencia, el abuso… Pero yo lo defino como emociones, aunque depende por supuesto de la persona que lo lea y cómo lo intérprete.  

Empezó como un desahogo, y simplemente terminó siendo un libro. 

¿Dedicarías tu libro a alguien en particular? Y, por otro lado, ¿a quién se lo recomendarías? 

Me hubiese gustado muchísimo habérselo podido dedicar a mis padres y a mi mejor amiga, porque son las personas que más me han apoyado siempre, en todo lo posible.  

Se lo recomendaría a personas que en este momento no se encuentren bien emocionalmente, que sientan inestabilidad en su vida, e incluso a personas que tienen problemas como depresión, porque este libro, como te he dicho, es un proceso de curación, y tengo la esperanza de que pueda ayudar a alguien en su propio proceso. 

Por último, ¿qué consejo le darías a alguien que quiere dar el paso de publicar un libro? 

Que tengan muy en cuenta siempre de dónde vienen y dónde han empezado. Siempre es importante pensar en tus inicios y en quién eras antes de todo, porque la gente de tu alrededor siempre va a acercarse más, van a preguntarte más… Y, aun así, hay que recordar quién has sido y quién ha estado ahí para ti antes. Y, por encima de todo, que se anime a hacerlo. A mí y a mi entorno nos ayudó a conocer mis demonios internos, y es un paso muy importante. 

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