Elenoia: «Utilizo mis dibujos como un espejo de mi vida»

¿Cómo empezaste en el mundo de la ilustración?


Cuando estudié Bellas Artes había un montón de gente que me hablaba de la ilustración. En ese momento, yo no tenía mucha idea de lo que era la ilustración. Entonces, después de que muchos de mis compañeros y profesores me dijeran que mi camino podía ir por ahí, empecé a indagar, a mirar álbumes ilustrados, novelas gráficas, y a partir de ahí fue como si algo se encendiera en mí.

¿Cómo describirías, en una palabra o en una frase, Bellas Artes?


Creo que sería “variedad”.

¿Cuál fue tu primer proyecto profesional?

Fue el diseño de un logo para una tienda de ropa de Valdemoro, Sahara Bohemian.

¿Qué técnicas te gusta emplear?

La verdad es que me gusta mucho variar de técnicas. Me he dado cuenta de que sobre todo, las texturas son algo en lo que me gusta mucho trabajar, y por eso siempre estoy experimentando nuevas técnicas para poder conseguir esas texturas.

Lo que más uso son técnicas secas: lápices de colores, grafito, y durante muchos años he estado trabajando con
ceras. También me gusta mucho retocar dibujos en tradicional con digital.


¿Qué es lo que consideras más importante en tu trayectoria?

La creación de mi álbum ilustrado en torno al cáncer ha creado un antes y un después para mí, porque significó meterme de lleno en un proyecto que significaba para mí algo vital. Y en él sigo invirtiendo muchísimas horas, muchísima investigación, todavía sigo trabajando en ello y quería tenerlo acabado para este año. Con todo esto que ha pasado, lo veía un poco handicap, pero en parte, me ha venido muy bien, porque estoy profundizando más en el álbum y a sacar dibujos que, en un principio, no tenía programados para él.


¿Se puede saber cuándo estará listo?


Pues intento no meterme presión con esto, porque al ser algo tan personal, si es verdad que, por una parte, tengo muchas ganas de sacarlo, para poder ayudar a gente que también ha pasado por un cáncer; pero, por otro lado, al tocarme tanto la fibra sensible, como que necesito estar bien preparada, bien fuerte para poder sacarlo y que no me cueste ese lado más “débil”.


¿Qué quieres transmitir con tu trabajo? ¿Para qué lo usas?


Sobre todo para hablar de sentimientos que son tabú en la sociedad. Me gusta mucho tratar el tema de la enfermedad, de lo corpóreo, de los sentimientos negativos. Creo que no se da suficiente espacio. Al final, utilizo mis dibujos como un espejo de mi vida, para todo aquello que me cuesta gestionar, poder hacerlo a través de los dibujos. Y lo ideal para mi sería que hubiese gente que se pudiera ver reflejada en mi trabajo.


¿Qué te inspira?


Me inspira sobre todo, la cotidianeidad de la vida, los momentos en los que estamos en crisis o de sentimientos muy intensos, ya sea felicidad o tristeza. Y también me inspiro mucho en la gente de mi alrededor.


¿Cómo afrontas la hoja en blanco?


Es complicado, porque es verdad que nos han metido mucho el miedo a la página en blanco como si fuera lo más terrible que hay, y al final, lo más terrible es, una vez que has ensuciado esa página y que has empezado, ahí es cuando realmente viene lo difícil.


¿Es difícil dedicarse a la ilustración actualmente?


Sí, la verdad es que sí. Yo siempre cuento una anécdota que me gusta muchísimo: una vez El Roto, un dibujante muy bueno, dio una ponencia y yo, que acababa de terminar Bellas Artes, le hice esta misma pregunta. Lo que me contestó fue que si yo intentaba vivir de la ilustración, posiblemente no iba a conseguirlo. Sin embargo, si yo me ponía a vivir para la ilustración, sí sería más fácil.

Y sí, creo que es difícil. El sector está muy marcado por la precariedad, por cuotas de autónomos muy difíciles de pagar…. Es verdad que las redes sociales sirven como una herramienta muy buena para poder mostrar tu trabajo pero, si no tienes un soporte más grande, es difícil poder mostrar tus trabajos y poder vivir 100% de la ilustración.


¿Son muy importantes las redes sociales en tu trabajo?


Son cruciales, porque a través de ellas se hace comunidad, que es algo que me gusta mucho. Encuentras gente que tiene los mismos intereses que tú, ilustradores en los que poder inspirarte y con los que poder hablar, organizar eventos, estar conectados de manera muy directa. A lo mejor no son una fuente de ingresos como tal, porque la gente que va a ver tus redes sociales no va a ser quien te contrate, pero sí que va a ser tu público.

¿Cuándo decidiste también dedicarte a la enseñanza?


Fue a raíz de estudiar Bellas Artes, porque tuve una muy buena profesora, María Caso, que me ayudó a ver que “ser profesora de plástica” no es solo un “pinta y colorea”, sino que va más allá. Que el arte es algo crucial para la educación, que puede hacer que la educación mejore.

A partir de todas esas ideas, me fui adentrando un poquito más en el mundo de la educación y vi que a mi se me daba bien ayudar a la gente a conseguir sus objetivos. Entonces, ¿por qué no ayudar a niños a hacerlo, no?

Descubrí que ilustrar y educar muchas veces tienen la misma base: escoger un problema e intentar solucionarlo. En el caso de la educación, a través de herramientas que se les da a los alumnos y, en la ilustración, a través de herramientas visuales.

¿Ha cambiado tu forma de dibujar y de entender el dibujo?


Sí. El dibujo es algo que está en constante cambio, entonces sí, la mirada hacia el arte cambia y está en constante movimiento.


¿Proyectos actuales?


Ahora estoy enfocada en dos álbumes: sigo con el álbum ilustrado del cáncer, y también estoy haciendo un álbum infantil y juvenil, introspectivo y autobiográfico, que habla precisamente sobre sentirte perdido y sobre encontrar una luz al final del túnel.


¿Proyectos futuros? ¿Qué llevas queriendo hacer desde hace mucho tiempo?

Hay tantísimas cosas que quiero hacer. Yo soy una persona que no para de hacer cursos nunca y tiene tantas ramas el arte y tantas vertientes que es como que nunca sé por dónde decidirme. Es verdad que el mundo de las técnicas digitales cada vez me llama más la atención, el mundo de las animaciones también me interesa muchísimo, para poder animar mis propias creaciones y los cortos ilustrados son algo que me gustaría explorar.

Una canción.

La Deriva, de Vetusta Morla.

Una película.

El árbol de la vida.

Un libro.

¡Ay, no puedo escoger! ¿Puedo decir varios? (risas). El Elemento, de Ken Robinson; y el libro que me estoy leyendo ahora, que está super bien, que es Amor Propio.

Un momento.

Cuando jugaba de pequeña con mi hermano.

Un lugar.

Mi casa.

Autorretrato – Elenoia

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