Lo que no nos cuentan del deporte de élite

Todos hemos soñado con llegar a lo más alto. Competir al lado de grandes deportistas como Rafa Nadal, Leo Messi, Lydia Valentín o Mireia Belmonte. Pero, ¿realmente sabemos lo que hay detrás del deporte de élite? ¿Alguna vez hemos pensado sobre lo que hay más allá de las victorias y las derrotas?

Desde pequeños nos han enseñado a ser los mejores, a competir y a ganar. Así nos han preparado para la vida, pero dónde más claro lo tenemos es en el deporte: el buen deportista es el que gana, no tanto el que queda por detrás de este. La gente mide el éxito por el número de medallas.

La vida en la élite del deporte es una vida de tensión y presión, de mucho esfuerzo y, definitivamente, de mucho agotamiento. Los deportistas deben tener unas condiciones físicas y mentales muy elevadas para poder estar en lo más alto, y muchas veces, para llegar a este nivel, ponen a su organismo en situaciones extremas que, a largo plazo, seguro pasarán factura.

La gran cantidad de horas que deben entrenar y la presión por “no estar a la altura” o por estarlo y no poder bajar su rendimiento llevan a los atletas a un desgaste físico y psicológico que es difícil de aguantar.

Lo que vemos siempre más común son las lesiones físicas que sufren por tanto esfuerzo, pero a lo que no se le presta tanta atención es a lo mental. Muchos deportistas sufren diversos tipos de trastornos, ya sea alimenticios o adicciones (las drogas y el alcohol son habituales), así como cuadros depresivos, demencia…, algunos, incluso, llegando al suicidio.

Son tantos y tantos los deportistas que no pudieron soportar el sufrimiento que decidieron dejar su carrera de lado, poniendo su salud por delante de sus metas, aún estando a punto de lograr alcanzar el éxito o ya incluso habiéndolo alcanzado.

No todos los deportes llevan a esto, quienes se dedican a pruebas de resistencia, de hecho, tienen una mayor expectativa de vida. Pero las pruebas de potencia son las que pueden llevar a estos graves problemas. Claro está que también depende de cada persona, pero hay que tener en cuenta que el entrenamiento mental en el deporte, sobre todo en el deporte de alto rendimiento, es tan importante como el físico.

Queda claro que para llegar al más alto nivel hay que pagar un precio que hay que ser capaz de soportar, y no todos estamos preparados para ello.

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