Nocturno

La luna muere sin ti. Sin nuestras noches.
Me siento junto a ella y oigo su queja;
su llanto exclama falta de pasión.
La luz de las estrellas es sus lágrimas,
y esta madrugada no quieren brillar.
El paisaje es dulce.
La ventana protege mi alma de la oscuridad.
Empieza a no controlar la situación,
mas no le culpo.
El paisaje triste sueña, con nostalgia, pena. 
Qué voy a decirle.
El olmo que baila frente a mí no se atreve a mirarme.
Sus hojas caen siguiendo un compás.
Confieso mi amor a la luna y comienza a llorar.
En mi balcón nos quedamos juntos un instante, 
un momento. 
No lo recuerdas.
Esta es mi vida, y le emociona.
Hablo por hablar y río por reír.
Las hojas no cesan su danza y el paisaje, ahora lúgubre, 
cada vez se oscurece
más.
No amanecerá de nuevo ese día,
mas yo estoy llena.
Mi conciencia se mueve y sale de sí. 
Nunca es libre, pero lo intenta.
Tu nombre entre los nombres, por mis labios.
Es dolor y eres paz. No me oyes.
Completa eternidad nocturna, ¿me escuchas tú?

Cristina Martínez

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