Fiestas con pirotecnia: ¿diversión o sufrimiento?

Navidad, una época del año mágica para mucha gente. Fiestas, reuniones familiares, regalos, risas, abrazos y celebraciones alrededor de todo el mundo. Aunque es una época muy feliz y llena de alegría, no es así para todo el mundo. Durante estas fiestas, la venta de petardos y fuegos artificiales aumenta en enormes cantidades. La pirotecnia representa celebración y se suele usar como espectáculo de diversión en ocasiones especiales como puede ser la Navidad, Año Nuevo o los Reyes Magos.

A pesar de la alegría que representan, los petardos y fuegos artificiales no son todo diversión. Al año causan muchos accidentes en niños, adultos y animales. Los peligros que conllevan pueden ser bastante drásticos, aunque no tengamos conciencia de ello.

Los datos recogidos en la European Injury Database (IDB) de la Unión Europea (UE), indican que, cada año, aproximadamente 2900 niños de entre 0 y 14 años sufren lesiones relacionadas con fuegos artificiales. Entre estos peligros podemos encontrar los pequeños accidentes, como quemaduras en manos y cabeza o lesiones en ojos y oídos, que obligan a muchos padres e hijos a acudir a Urgencias.

Pero no solo causan lesiones físicas. Personas que padecen trastornos autistas, ya sean niños o adultos, tienen una capacidad auditiva incrementada, por lo que las explosiones causadas por la pirotecnia pueden llegar a ser una tortura. Esta hipersensibilidad auditiva provoca sudoración y taquicardia que, en la mayoría de los casos, pueden inducir una crisis nerviosa. La campaña “Más luces, menos ruido” quiere concienciar sobre esta situación y para ello se propone instalar arbolitos o decoraciones navideñas de color azul (símbolo de las personas con autismo) para que los vecinos estén notificados y no usen pirotecnia.

No hace falta tener u trastorno autista para sufrir consecuencias negativas causadas por la pirotecnia, es suficiente con padecer ligirofobia. Al igual que cualquier fobia, la ligirofobia hace que una persona o animal actúe de forma irracional ante los ruidos fuertes, ya sea un trueno, la explosión de un globo o petardo o un disparo.

Se trata de una fobia bastante habitual, aunque no todo el mundo la conoce ya que se puede hacer vida normal con ella. El problema viene cunado se acercan épocas en las que es común usar pirotecnia, así como la Navidad o las Fallas de Valencia. Una persona con ligirofobia puede experimentar sentimientos de ansiedad por el simple hecho de salir a la calle y ser consciente de lo que puede encontrar. La reacción más frecuente suele ser abandonar la situación temida lo más rápidamente posible y tratar de evitarla en el futuro. Aunque las distintas reacciones siempre dependerán del grado en el que se padezca la fobia.

En el caso de los animales, puede llegar a ser un poco más extremo. La ligirofobia es muy común en los perros, aunque lo puede sufrir otros tipos de animales. En un perro, los signos que se observan con más frecuencia son: la paralización, intentos de escape o de esconderse, temblores y taquipnea (jadeos continuos). También puede provocar taquicardias, estados de alerta, comportamientos destructivos y trastornos gastrointestinales. Algunas consecuencias pueden ser más graves, los signos de ligirofobia pueden durar un tiempo prolongado después de la exposición a la pirotecnia, o incluso el fallecimiento por fallo cardíaco.

Por los accidentes que puedan suceder, las personas con trastornos autistas, gente con ligirofobia y animales en general, necesitamos ser responsables e intentar no apelar a la pirotecnia como modo de celebración. En el caso de querer disfrutar de ella, lo más recomendado sería acudir a espectáculos pirotécnicos específicos y controlados o utilizar pirotecnia no sonora.

Recomendaciones

La responsabilidad de un adulto a la hora de manejar pirotecnia con menores de edad es muy importante. Para ello existe una clasificación determinada a la hora de comprar petardos o fuegos artificiales:

  • F1 (+12 años): no son peligrosos, se pueden usar en espacios cerrados.
  • F2 (+16 años): tienen un nivel sonoro bajo y no soy muy peligrosos. Se pueden utilizar en espacios cerrados, pero obligatoriamente al aire libre.
  • F3 (+18 años): tienen cierto peligro y su nivel sonoro es mayor que el F2. Solo se deben utilizar en zonas abiertas y al aire libre.
  • F4 (+18 años y solo para especialistas): se trata de pirotecnia de alto riesgo que solo puede ser manejada por especialistas, su nivel sonoro es el más alto.

También hay que tomar ciertas precauciones antes de prender la mecha. Estas son algunas medidas que recomienda la Asociación Española de Pediatría:

  • No dejar nunca a los niños encender la mecha o jugar con fuegos artificiales.
  • Establecer un perímetro de seguridad desde donde los niños puedan ver los fuegos de manera segura.
  • Al comprar fuegos artificiales leer y seguir todas las instrucciones que incluyan.
  • Asegurarse de que toda la gente está fuera del rango de los fuegos antes de encender la mecha.
  • Encender fuegos artificiales exclusivamente en superficies llanas y regulares, alejadas de las viviendas cercanas, hojas secas o cualquier otro material inflamable.
  • Al encender la mecha, sujetar el dispositivo con el brazo completamente estirado. Tener especial cuidado en caso de viento.
  • No intentar nunca utilizar de nuevo fuegos artificiales que no funcionaron correctamente la primera vez.
  • Tener un cubo de agua o arena cerca, por si se produce un mal funcionamiento o fuego.
  • No mantener el dispositivo en la mano tras haberlo encendido, a no ser que las instrucciones establezcan que se puede hacer.
  • Vestir ropa sin capucha ni cordones.
  • No transportar fuegos artificiales en los bolsillos de las prendas; la fricción puede hacer que exploten.

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