Amor ataviado

Y ahí, te encuentro.
Me miras, como jamás nadie supo hacerlo.
Escúchame, te pido.
Cuéntame historias fantásticas
y nárrame imposibles.
Tú, rival del sol,
sonríe como antaño hiciste.
Sonríeme como nunca hiciste.
Ríe.
Ríete tanto,
que la música al oírte
no sea capaz de mover un solo cuerpo.
Sé melodía,
danza armoniosa entre la penumbra.
Enséñame a abrazar la bruma
en tu pecho,
y, lentamente,
entre el murmullo de la noche,
roba mi esencia.
Ríete mucho,
suaviza mi tormenta. Te pido.
Y recuerda,
que lo que vale no es el amor,
si no las demostraciones de este.
Y dime, un instante,
dime que el miedo no es factible,
pero que, de tenerlo,
tú estarás conmigo siempre.

Cristina Martínez

Deja un comentario