Reseña «El chico de las mil almas»

La muerte es un concepto muy complicado. Para ciertas personas significa ir a otro lugar, para otras el fin. Puede significar el camino a otra vida o que esa persona ya no estará nunca más. El chico de las mil almas nos ofrece la visión que tiene Alex sobre este tema tras el fallecimiento de su hermana, Gabriela. No concibe que se haya ido para siempre, sin despedirse, sin previo aviso. Así sin más, se fue.

No quería estar allí. Al mirar a su alrededor, Alex se percata de que un chico le mira. Se trataba de Leo, un chico nuevo en el pueblo. Al parecer es algo solitario y raro, siempre anda rondando el cementerio.

Una tarde Alex decidió dar una vuelta por el pueblo. Se sentía culpable de no haber vuelto a visitar a su hermana, pero era incapaz de hacerlo, seguía furiosa. En la entrada del cementerio se encontraba el poste de las esquelas. Estaba muy disgustada con la que ella le escribió a Gabi, reflejaba toda la ira que tenía dentro en comparación con las otras que había y el amor que irradiaban.

Fue allí donde comenzó a investigar sobre las historias que hay detrás de esas hermosas esquelas. Se servirá de la ayuda de Leo que esconde algún que otro secreto. Es capaz de sentir las almas de la gente que está enterrada en el cementerio y eso hace que a Alex le den escalofríos, sabe que su hermana está triste porque no va a visitarle.

En este libro, Alex descubrirá que se parece a su hermana más de lo que pensaba y que la conocía menos de lo que creía. Con la ayuda de Celia y Lucía, las amigas de Gabi, conseguirá descubrir el trágico secreto de su hermana y la verdadera razón de su muerte. Gracias a la investigación de las esquelas, descubrirá el triste secreto de Leo y, ¿podrá salvarle a él como lo hizo él con ella?

Una historia de amor, amistad y sufrimiento. María Herrejón nos cuenta el relato más bonito sobre la muerte.

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