Ironía de Juventud

No sé si escribir destruye o sana,
mas mi alma desea calma, 
y mis manos no conocen otra forma,
sin tinta y lágrimas. 
Lucidez insana. 
Duele que seas tú 
quien coloque la enfermedad 
en el lugar donde llegaron balas. 
Dependencia, mala. 
Juventud, "divino tesoro", 
mas de divina nada.
Desgarradora esencia que lo marca.
Etéreo piano de lluvia
y recuerdo pesado, imposible,
de una primavera que no existe.
De nuevo, 
abandono la pluma, constante,
que sufre en llamas. 

Cristina Martínez

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