El asombroso pianista Borja Niso: “La felicidad hay que buscarla”

Concierto en el Palacio de Neptuno, Madrid

Neptuno eligió la profundidad del mar y sus olas agitadas para gobernar sobre sus caballos blancos; Borja Niso (Madrid, 1980) optó por coger las riendas de su vida y perseguir su sueño. Se sumergió en el mundo de las notas y de una semicorchea su vida pasó a ser una redonda. Su felicidad no solo dura un compás entero, sino que desde hace cuatro años transmite magia con la agilidad de sus manos, a través de su oído prodigioso. Su manera tan especial de tocar los temas es la llave que abre la sensibilidad y la ternura. El 21 de enero, en el Palacio de Neptuno, el tiempo se detuvo. En un instante mágico, entre velas y la melodía de las piezas del compositor italiano Ludovico Einaudi, el pianista español hizo que a todos nos vibrara el alma.

Todo empezó con él. Un anuncio de la Lotería le abrió los ojos al escuchar “Nuvole bianche” de Einaudi. El primer paso que dio fue comprar una entrada para escucharlo en el Teatro Real de Madrid. Cuando sonó la misma melodía, una voz interior le dijo que tenía que cambiar. Borja Niso, ingeniero informático y ejecutivo en una empresa, sin saber tocar el piano ni leer una partitura, descubrió que su propósito en la vida era totalmente distinto del que habían esperado de él: emocionar a la gente. Así empieza una historia de superación, esfuerzo y amor hacia la música.

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Tu vida ha cambiado mucho desde que tomaste la decisión de dejar todo e ir tras tu sueño. ¿Qué te hacía feliz en aquel entonces y que te hace feliz hoy?

Es muy diferente. Antes de ser músico era empresario e ingeniero informático. Tenía una empresa dentro del mundo de la tecnología y el sector turístico. Considero que he tenido suerte en la vida. Al final, mi día a día no dejaba de ser el de una persona normal. Me levantaba pronto, venía a Madrid, tenía la oficina en Nuevos Ministerios. Era una vida más estándar. Tener una familia, una casa o un coche, es decir, todo resuelto. Mi vida no tenía nada que ver con la música. Cuando descubro a Ludovico Einaudi, gracias a ese anuncio de la lotería y luego voy a verle al concierto y decido dejarlo todo, mi vida cambia radicalmente. Ahora no tengo horarios tan estrictos como antes. Me levanto cuando quiero. Me gusta aprovechar el día, pero nunca me pongo a tocar antes de las 10:30-11h por no molestar a los vecinos. En general, tengo una vida muy tranquila. Toco por la mañana, como con calma, leo un poco las noticias, si tengo algo de gestión lo hago. Vivo de una forma mucho más desahogada y eso me hace ser feliz.

La felicidad en las pequeñas cosas rutinarias que muchas veces dejamos de lado. Seguro que antes había días que decías “quiero un tiempo para mí y no lo tengo”.

Claro. Al no haber encontrado mi propósito, no sabía lo que era. Pensaba que eso era la vida normal y feliz que uno tenía que llevar. Ahora, que vivo de esta manera, mucho más mía, no quiero volver atrás. Lo que más ha cambiado es que ahora siento felicidad con lo que hago. En la actualidad tengo muchas responsabilidades que antes no tenía, no viajaba tanto. Por ejemplo, en octubre tuve 32 conciertos. Vivía de avión en avión y esto es una responsabilidad muy grande que yo nunca había tenido. Mi vida ha cambiado mucho, pero sobre todo lo que yo percibo de ella.

¿Te arrepientes del cambio?

Lo que no podría ahora es volver atrás. No sería capaz. Por eso me gusta mucho que vosotros, la gente joven, os intereséis por mi historia. Porque vuestra edad es la perfecta para descubrir cosas distintas en la vida, para arriesgar y perseguir lo que os llena de verdad.

Eres inspiración para muchos.

Claro. Esto se debe a que vosotros estudiáis porque os lo han dicho, porque tiene que ser así. Tener ejemplos de que la gente normal como yo puede cumplir sus sueños es importante para la gente joven, para que pueda seguir su camino interior.

¿Qué significó el cambio de vida para tu entorno, para tus seres queridos y amigos? ¿Te apoyaron?

No me apoyaron, de hecho, me separé de mi mujer. Me sentí solo, lo dije en el concierto [en el Palacio de Neptuno]. No me apoyó nadie, ni mis amigos más cercanos ni mis padres. Al tener la vida asentada la gente se sorprendía mucho con el porqué del cambio. Vosotros [los jóvenes] lo entendéis mejor porque estáis más preparados para los cambios, pero la gente mayor no los ve como algo positivo. Eso no me preocupó: confío mucho en mí y no necesito el apoyo de la gente para hacer las cosas. Al final es una prueba que te pone la vida y hay que ser fuerte para aguantar.

¿Hubo algún día que, tras recibir algún mensaje de desánimo, pensaras en tirar la toalla?

No. Tirar la toalla no la he tirado nunca y pensar en tirarla tampoco. Tenía claro lo que debía de hacer y creía en mí mismo. La confianza en uno mismo es el punto más importante que una persona debe tener para conseguir sus sueños o cualquier objetivo que se proponga.

Tu lema es “nunca es tarde para cumplir un sueño” y la gira se llama Todo por un sueño.  ¿Qué es un sueño para ti? ¿Cómo lo definirías?

Un sueño es encontrar tu lugar en el mundo. ¿Para qué estás aquí? ¿Qué es lo que tienes que hacer? ¿Para qué lo tienes que hacer? ¿Cuál es tu misión o tu objetivo? Encontrar eso es el sueño de todo ser humano, aunque no lo sepa.  Mucha gente hace lo que cree que está bien porque así se lo han dicho, pero hay que buscar lo que le llena a uno. Un sueño es encontrar tu equilibrio entre tu vida, tu trabajo y tu entorno. Ese es el sueño que todo el mundo tendría que perseguir y es lo que yo quiero que la gente persiga.

¿Te imaginabas a ti mismo dando una gira por España interpretando temas de Ludovico Einaudi?

Jamás. Nunca tuve ningún interés. Todo pasó cuando vi el concierto de Ludovico y desde ese día tenía claro que iba a tocar en conciertos e iba a vivir de eso. Ese día cerré los ojos y me veía en el escenario tocando el piano y la gente emocionada fuera.

¿Has tenido algún tipo de contacto con Einaudi?

No, nunca. Hablé con su mánager muchas veces y conoce mi historia. He intentado conocerle, pero no ha habido ninguna posibilidad. Ojalá algún día, ya llegará. Solamente le quiero dar las gracias por cambiarme la vida.

¿Cómo expresarías con una palabra lo que sentiste al escuchar por primera vez el tema “Nuvole bianche”? 

Magia. Para mí significó apertura y horizontes. Y después en el concierto sentí seguridad, una voz interior que decía: “Esto es lo que tienes que hacer”.

Horizontes, el nombre de tu segundo álbum… ¿Crees en las señales de la vida?

Ahora sí, antes para nada. Lo difícil es aprender a verlas y, cuando las ves, andarlas. Es decir, andar el camino que señalan. Para ello se necesita mucha valentía y vivir sin miedo porque el miedo es el peor cáncer del ser humano.

En octubre de 2019 sacaste a luz tu primer álbum Orígenes. En el Palacio de Neptuno, en el concierto, dijiste que no sabes leer del todo partituras, sino solo las de Ludovico. Entonces ¿de qué manera compones?

Toco todo por oído. Ni las sé leer ni las quiero leer. El esfuerzo es tan grande que no me compensa. Las escribo con un programa en el ordenador, pero no soy capaz de leerlas. Lo que tengo son estructuras, divido las piezas por partes y por la duración que tienen y de esta manera las memorizo. Una vez que toco el tema, memorizo los movimientos de las manos y la melodía que ya tengo grabada en mi cabeza y por eso no se me olvida nunca. Es un talento, que he descubierto tarde.

¿Crees en el don?

Claro. Es el propósito de vida, tu elemento, tu leitmotiv. Todo es desarrollable, pero siempre tendemos a tener facilidad en hacer algo específico. Siempre somos mejores en algo. Todos tenemos que poseer un gen especial que luego podemos desarrollar. Pero, sin trabajo y esfuerzo no consigues nada en la vida.

Has llegado a ensayar hasta 10 horas diarias. Una gran dedicación. ¿Siempre fue un aprendizaje de manera autodidacta o en estos cuatro años tuviste un profesor particular o fuiste a alguna escuela?

He llegado a tocar 10 horas al principio sí. Ahora toco 4-5 horas al día. Tuve un profesor particular y fui a unas cuantas clases. Me dio cuatro claves que me sirvieron mucho para aprender. Pero no me hizo falta ir a una academia. Estuve de oyente en un par de clases, pero he conseguido aprender a través de la práctica, tocar el piano y poner mucho oído. Soy autodidacta totalmente.

Uno de tus primeros temas es “La tormenta perfecta”. ¿Qué sentiste al componerlo y por qué ese nombre?

Compuse “La Tormenta Perfecta” porque soy asturiano y cuando tenía diecisiete años fui con un amigo en un barquito. En mitad del mar nos estrellamos con una roca que salía. Nadamos hasta la playa y mientras tanto se hizo de noche. Fue una experiencia porque confluyó todo, al mismo tiempo la pequeña aventura salió bien, es “La Tormenta Perfecta”. Era recordar ese momento en el agua, de pasar miedo, esa tranquilidad de llegar a la costa y tumbarte en la arena. Cada tema tiene mucho significado detrás, se explica un momento de mi vida.

En la portada de tu álbum aparece el mar y en tu página web tienes muchas fotografías cerca de este. ¿Le tienes un especial cariño?

Mi familia es asturiana, tuvimos una casa en la playa y para mí es muy importante. El agua es fundamental, es mi paz y me relaja.

Álbum Orígenes

¿Te ayuda a componer? ¿Te imaginas el mar mientras tocas el piano?

Como no vivo cerca del mar, no. Lo que me gustaría es estar en mi casa al lado del mar y componer mirando el horizonte, pero ahora no puedo hacerlo. No viviría en Asturias porque el clima no me gusta.

Muchas veces Einaudi conecta sus temas con la naturaleza, por ejemplo, en “Primavera”. ¿La naturaleza es importante para tus composiciones?

Para mis composiciones, de momento no. Sí que lo es en su conjunto, pero ahora mis composiciones hablan de sentimientos y estados de ánimo. Son mensajes más dirigidos al alma y por eso les pongo estos títulos (“Retorno”, “Despertar”, “Orígenes”). De momento tienen que ver más con las sensaciones. Aún no he encontrado en la naturaleza una inspiración porque me estoy centrando en otra cosa.

¿Te piensas mucho los títulos?

No. Me llegan. Depende del día, el arte es así. No tiene mucha explicación, es un tema interno.

¿Cuál es tu inspiración?

Depende del día. No tengo pautas. Me llega la inspiración en el momento, toco la pieza y la grabo. La versión final puede cambiar, pero la base es la idea principal. Me inspiro más cuando estoy contento y cuando me siento bien conmigo mismo.

¿Le habías dado importancia a la música antes de darte cuenta de tu verdadero sueño?

La música para mí no era imprescindible. Tampoco escuchaba este tipo de música. Me gustaba el rock de los sesenta/setenta. Empecé a escuchar música clásica por Ara Malikian porque le vi en un concierto en 2014 y me encantó el violín. Después descubrí el piano y a Ludovico.

Por último, me gustaría preguntarte qué le aconsejarías a una persona que tiene miedo a dejarlo todo para conseguir su sueño.

La vida es muy corta. Hay que preguntarse si uno es feliz porque la felicidad hay que buscarla. Si tienes miedo nunca vas a encontrar la felicidad. Si haces lo que estás destinado a hacer y sigues a tu corazón no hay que tener miedo porque va a salir bien. El problema es cuando lo haces sin confianza. Si te tiras, tírate sin miedo porque si no te vas frenando solo.  Hay que dar un paso hacia delante y aguantar la tormenta. No hay que meter cabeza a la hora de tomar la decisión, usarás la mente cuando ya has tomado la decisión para hacer un plan. Las decisiones se tienen que tomar desde el corazón y luego se ejecutan con experiencia y cabeza. Cuando te encuentres con la incertidumbre por el camino vuelves a pensar otra vez en qué te dice tu corazón. Si lo haces desde la intuición saldrá bien, si lo haces desde la razón al final tomarás la decisión que tu cabeza cree que es la correcta, pero no tiene por qué ser la mejor ni la que te haga feliz. Es muy difícil porque estás violando la propia naturaleza del ser humano: somos racionales.

El 4 de febrero Borja Niso presentó un anticipo de lo que será su primera gran gira por España. No solo tocará composiciones de Ludovico Einaudi, sino también las suyas propias, entre los que estará su primer tema “Sonrisas y lágrimas”. Exactamente lo que provoca el pianista español en los corazones de las personas que lo escuchan: entre sonrisas y lágrimas dejamos el camino despejado para perseguir nuestro sueño.

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