El mar

El mar es mi lugar de seguridad, de apoyo. La brisa recorre mi cuerpo y la sal llena mi piel de placer, de alegría. El sol me da el calor que me gustaría tener en los días más fríos, en los que todo es triste, sombrío. Mis pies encuentran la arena y comienza la carrera hacia la inmensidad. Tenemos miedo a ahogarnos, pero siempre nos mantenemos a flote.

Entre olas y besos comprendí que tú eres el mar. Transmites calma, regalas paz y sensaciones que no puedes vivir en otro lugar. Tus brazos son como las olas, siempre dispuestos a recogerme cada vez que lo necesito. Tu brisa es mi libertad y mi confidente, y el calor que desprendes con tu mirada aguanta los inviernos más fríos. Es difícil hablar de inmensidad, pero tú lo eres, y quiero nadar en ti. 

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