El trono ocupado del punk: Green Day

Green Day, un trío de artistas californianos, comenzaron a reclamar ese trono del punk vacío en los 90s.  Con treinta años de carrera a sus espaldas y trece discos publicados con su discográfica, Green Day no cesa en sus procesos de composición. Billie Joe Amstrong, vocalista y compositor, junto a Mike Dirnt en el bajo y el incomparable Tré Cool en la batería, esta banda se corona como los reyes del pop punk por excelencia, y todas sus melodías son dignas de una honorable mención.

Como todos sus referentes, Amstrong sabe plasmar en cada una de sus canciones cualquier sentimiento que atañe a generaciones continuas que buscan encontrar consuelo y escucha en los acordes de los temas. El inolvidable American Idiot condujo a este grupo a la cima del podio, con un estilo novedoso, fresco y lleno de una potente crítica social que argumentaba con fuerza el por qué debían llegar donde lo han hecho. 

Muchos críticos sitúan a Green Day en un estilo ópera-rock conceptual, que enlaza cada nueva creación con ese sonido que los seguidores de antaño calificaron como excelente para el universo del punk en la década de los noventa.

Sin duda, uno de sus mejores discos reposa bajo el título de Dookie, con el cual el pop punk se asentaba en las listas de éxitos de manera rápida, como prueba de un nihilismo que atacaba fuertemente la última etapa de los mil novecientos. Una vez fueron lanzados dos de sus discos con en sello independiente Lookout!, este disco impulsa al trío a la fama y potencia aún más un talento que ya parecía salir a relucir. Aparece en 1994 como un imprescindible en los tocadiscos y canciones como Longview, Basket Case, She o In the end rescatan a aquellos que necesitan, sin una lírica demasiado poética, un refugio.

The emptiness will fill your soul with sorrow

Green Day

Sin lugar a dudas, esa enorme aptitud del grupo estadounidense para convertir la agresividad sónica y lírica del punk en una versión acelerada, con potencia y dinamismo del pop melódico de todos los tiempos, exhibe aún más el toque personal que posee Green Day

Nimrod, Insomniac, Warning, American Idiot o 21st Century Breakdown son discos irresistibles que recopilan temas con una colección de riffs y giros vocales que no pasan desapercibido y que, además, transmiten una sensación de rebeldía casi inherente a todos nosotros. Su trascendencia no da lugar a debates y el eco que resuena cada vez que el trío compone música ensordece a todo el globo terráqueo.

Las melodías que siempre hechizan y consiguen cautivar son sus más valiosos legados a la historia de la música, y es obligatorio hacer un recorrido por sus temas más reconocidos.  21 Guns, escrita en un momento de su vida en el cual se sentía como un alma atormentada supone una canción que relata el perderse tanto en lo que uno hace que necesita encontrarecamino de vuelta: la sensación de estar perdido; Jesus of Suburbia, un tema que te hace sentir un hijo de la rabia y el amor, el verdadero jesús de los suburbios, que según avanza, se dirige en una dirección que recuerda a Black Sabbath.

Las mentes pequeñas tienden a pensar igual

Green Day

Welcome to Paradise, la desoladora historia de un mundo sumido en la drogadicción o la falta de hogar, enlaza acordes y lírica y crea “una musicalidad que parece ser una anticipación de las cosas que haríamos en el futuro, lo sepamos o no”, como el propio Amstrong describió. Y, por último, la que supone su mejor canción de discografía, Basket case, como un sonido exótico, pegadizo y con una de las mejores letras que pueden escucharse bajo el nombre de los artistas; sencilla y, posiblemente, la canción de culto de toda su carrera. Asimismo, baladas reconocidas como The Forgotten, una canción perfectamente cuidada para poder ser la banda sonora de The Twilight, Good Riddance (Time of your life), un intento de comprensión sobre la realidad de que algunas personas toman determinadas direcciones opuestas cuando menos lo necesitas, o Still Breathing, como una composición espiritual que explora el individualismo con solos de guitarra y un beat perfecto en la batería, no pueden no ser recordadas.

Toda la magia que tienen funciona en cada oído que les escucha. No es posible recordar unos noventa sin el sonido de los ocupantes del trono del punk, al igual que el grunge jamás podrá olvidar leyendas tan grandes como lo fueron Kurt Cobain y su inimitable Nirvana. Como amantes de los clásicos de la historia, este trío llegó a nuestras vidas para seguir marcándolas, ¡y no dejarán de sorprender! Atemporalidad y talento: siempre son Green Day.

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