Los Bridgerton y la fantasía de época

Querido y amable lector, es bien sabido, como decía Jane Austen, que un hombre soltero poseedor de una gran fortuna, necesita una esposa. A través de Los Bridgerton, la nueva serie de Netflix creada por Chris Van Dusen, producida por Shonda Rhimes y basada en las novelas homónimas de Julia Quinn

Nos sumergimos en el competitivo mundo de la alta sociedad londinense del siglo XIX, en la época de la Regencia. Toda una fantasía de época, entre jóvenes debutantes que esperan encontrar un esposo, grandes bailes celebrados en hermosos salones, magníficos banquetes y fiestas del té en amplios jardines. 

En esta primera temporada, nos presentan a la familia Bridgerton, especialmente a la cuarta hermana, Daphne, el diamante de la temporada, elogiada por la mismísima reina en su debut. Todo gira entorno a la farsa que interpreta junto a Simon, el duque de Hastings (Regé-Jean Page), para ser deseable a la vista de un mayor número de pretendientes. Pero este juego que siguen es un arma de doble filo. 

El personaje de Daphne (Phoebe Dynevor) es bastante interesante. Al principio nos la presentan como una chica que lo único que quiere en la vida es poder casarse y formar una familia. Pero ella insiste, quiere casarse por amor. A medida que la historia avanza vemos que, aunque le preocupa su bienestar, también le preocupa el bienestar de su familia y sus hermanos, sobre todo, en el momento en el que su hermano parte para batirse en duelo. 

Pero, sin lugar a dudas, el personaje que más destaca es la misteriosa narradora, Lady Whistledown (Julie Andrews). Mediante un cuidado uso del foreshadowing, van dando pistas al espectador para que piense en cada momento quién puede ser Lady Whistledown, para que, en el momento en el que se desvele se produzca un sorprendente giro argumental. Pisándole los pies está Eloise (Claudia Jessie), una mujer inteligente, que lejos de interesarse por los bailes y la vida como dama de la alta sociedad, sueña con estudiar en la universidad. Sería una delicia que en las siguientes temporadas, desarrollasen mucho más su personaje.

No hay que dejar a un lado la banda sonora original, compuesta por el pianista británico Kris Bowers (Green Book, Mrs. America). Además de canciones originales de artistas como Maroon 5 o Billie Eilish versionadas por Vitamin String Quartet, Duomo y  Kim Bowers. ¡Y cuál fue mi sorpresa al escuchar El Segundo Vals, de Shostacovich! 

Sobre la Regencia y la reina Carlota

Cabe destacar que el personaje de la reina interpretado por Golda Rosheuvel, no aparece en los libros de Julia Quinn, sin embargo, en la adaptación de Netflix tiene un papel bastante importante, no solo halaga a Daphne en su presentación, también bendice su matrimonio…  Pero, ¿tiene alguna base histórica? ¿Qué pasaba con el rey?

Sophia Charlotte de Mecklenburg-Strelitz, que pasaría a la historia como la reina Charlotte (Carlota), nació en mayo de 1744 y se casó con el rey Jorge III en 1761, ¡tan solo seis horas después de que ella llegase a Londres desde Alemania! 

Fueron uno de los matrimonios más duraderos de la realeza, más de 55 años juntos, tuvieron 15 hijos (de los cuales, 13 sobrevivieron a la edad adulta). Ambos eran amantes de las artes y de la música, especialmente la alemana, cuyos máximos representantes eran Bach, Handel y Mozart. En la serie, de hecho, se menciona un suceso real: Mozart fue invitado a la corte inglesa en una de sus giras e interpretó un aria junto a la reina, a la que además, dedicó seis sonatas. 

Sin embargo, desde 1811, el rey desarrolló una enfermedad mental llamada porfiria, por lo que fue puesto bajo la tutela de su esposa según con el Regency Bill de 1789, unas leyes aprobadas por el Parlamento para asegurar un regente en caso de que el monarca del momento esté incapacitado para ello o sea menor de edad. Por eso, se considera que la época de la Regencia se encuentra incluida en la época Georgiana, siendo regente su hijo, Jorge IV, Príncipe de Gales (aunque hubo disputas entre él y la reina). 

Debido a la locura permanente del rey, afectado profundamente por la muerte de su hija Amelia, Charlotte no podía ir a visitarlo habitualmente, como muestran en la serie, debido a su comportamiento errático y, en ocasiones, violento. Pero ella siempre intentó apoyarle en su enfermedad. La reina murió al lado de su hijo, el Príncipe Regente, en el año 1818. Su esposo moriría dos años después. 

Desde 1940 ha habido controversia entre algunos historiadores por la supuesta herencia africana de la reina Charlotte. De hecho, en 1999, Mario de Valdes y Cocom citó como referencia un retrato de la reina de 1761 pintado por Allan Ramsay, asegurando que los ancestros de la reina se remontan a la nobleza portuguesa del siglo XIII, concretamente al rey Alfonso III de Portugal y Madragana. Sin embargo, no tenía ninguna otra prueba, por lo que la mayoría de los historiadores consideran esta teoría improbable. Aun así, en la adaptación optan por la actriz Golda Rosheuvel para interpretar a este personaje, creando una sociedad inglesa ficticia donde el color de piel no importa, debido a la influencia de la reina en la corte. “Es algo que realmente resonó en mi, porque me hizo preguntarme cómo podría haber sido eso realmente. ¿Podría la reina haber elevado a otras personas de color en la sociedad y otorgarles títulos y tierras y ducados?”, comentó Van Dusen en una entrevista con Collider


Gracias a la realidad y a unas pocas licencias creativas, la serie de Netflix consigue personajes potentes en medio de un mundo adornado de luces de vela al anochecer y preciosas joyas, donde una joven de la alta sociedad es capaz de rechazar a un príncipe, solo porque tiene sentimientos encontrados que giran en torno a un duque. 

¿Y a quién no le gustaría vivir este cuento de época?

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