Alberto Delgado: «Para ganar, primero hay que perder»

Alberto Delgado, profesor titular de la Federación madrileña de Taewkondo y director técnico de la Federación española, es uno de los campeones de Taewkondo más destacados con nacionalidad española a nivel nacional e internacional. Actualmente, además, imparte clases en el Gimnasio Lee de Móstoles (C/ Estocolmo).

Alberto Delgado, campeón de taewkondo

1. ¿Cómo fueron tus inicios en el Taewkondo? ¿Hubo algo que te motivase a empezar? 

Casualmente, en 1977 tuve la suerte de que justo debajo de donde yo vivía, el gran maestro Sr. D. Han Seon Moon montó un gimnasio, y comencé a impartir clases y a aprender de él con mucha motivación.

2. ¿Cómo definirías tú las artes marciales? ¿Qué te aportan? 

Las artes marciales me han formado como persona, como deportista y como entrenador del equipo nacional. Llevo cuarenta y cuatro años praticándolas y me han dado todo lo que tengo ahora mismo.

3. Has competido a nivel mundial… Cuéntanos un poco tu experiencia en estos campeonatos.  

En los pumses es una competición contigo mismo. De joven competía en combate y torneos con buenos resultados a nivel nacional, pero desde el año 1995 compito a nivel nacional e internacional con varias medallas de oro, plata y bronce en torneos nacionales y mundiales, europeos, y es una satisfacción indescriptible.

4. ¿Fue fácil abrir un gimnasio tras ser campeón a tan alto nivel? ¿Qué te motivó a hacerlo? 

Realmente, cuando yo estaba dando clase en Alcobendas el maestro Lee Yung, fundador de este gimnasio y director técnico de la federación española de Judo, contactó conmigo en 1985 para que comenzase a impartir clases aquí, sustituyendo a un maestro coreano. Desde entonces, llevo aquí más de treinta y seis años.

5. Has ganado muchos títulos individuales, ¿qué sensación produce esto? ¿Es muy diferente la sensación cuando es un título como club?  

De nuevo, es una satisfacción a nivel personal bastante grande. Hay un trabajo inmenso detrás de sacrificio, de sudor, de perseverancia… Yo soy muy perfeccionista. Pero es una enorme satisfacción y mis alumnos, además, me ayudan a mejorar cada día; la enseñanza y la práctica siempre te hacen mejorar. Los campeonatos siempre son un trabajo que recompensa tu esfuerzo al final y, aunque yo he ido a muchos, no siempre he ganado. Para ganar, primero hay que perder, por lo que vas trabajando, insitiendo, corrigiendo pequeños matices y fijándote en los mejores maestros y cogiendo sus técnicas. Es día a día. Cuando uno gana, parece que le ha tocado la lotería, pero su preparación es un trabajo muy duro.

El trabajo sigue siendo individual, pero en grupo. Tanto tus compañeros de equipo como tus alumnos, todos, buscamos lo mismo y trabajamos juntos. Sigue requiriendo muchas horas y repeticiones, mucho esfuerzo físico, técnico, psicológico y emocional, que casi te obliga a luchar contra ti mismo contra pequeños defectos y errores, pero acabas entendiendo a nivel biomecánico de dónde procede vuestra fuerza grupal, cómo se genera, cómo podéis conseguir la mejor precisión, posicionamiento y ritmo, y el practicarlo, aunque no es tan sencillo, siempre supone una satisfacción.

6. ¿Dirías que tienes algún referente en las artes marciales?

Sí, he tenido muchos. Para mí, los competidores coreanos siempre han tenido la mejor base y el mejor trabajo: mi maestro era coreano. Con ellos perfeccionas tu técnica, y son mi referente sin duda.

7. Eres ganador de varios récord Guiness, ¿qué se siente al llegar a esa satisfacción personal? ¿Cómo es el proceso hasta llegar donde estás hoy? 

En este caso, fue casi por casualidad. La federación madrileña me mandó un e-mail diciéndome que necesitaban una persona para presentarse al Récord y, al presentármelo, lo vi y dije «yo puedo hacer esto». Lo practiqué todo lo que pude y, ahora mismo, tengo tres Récord Guiness, uno en el año 2001 y otros dos en 2006 y 2008.

8. Las artes marciales no son sólo entrenamiento físico, si no mental. ¿Te parece algo fundamental en Taewkondo o Hapkido? ¿Qué diferencias hay en España y Corea del Sur al aprender un arte marcial? 

Sin duda. La visualización y el trabajo psicológico son fundamentales. Durante el tiempo que estás entrenando, la mente desconecta de todo el exterior y te centras en el trabajo físico, técnico y sus correciones: te evades. Tu mente tiene que estar limpia y relajada, centrada en tu actividad y en lo que estás haciendo, a fuerza de repetir y repetir, hasta que llega la recompensa y la precisión. No hay una sin la otra.

La diferencia principal es que en Corea se creó este arte marcial. A raíz de ello, los maestros coreanos lo fueron difundiendo por todo el mundo y actualmente es cierto que hay muchos practicantes de taewkondo por todo el mundo, pero la base y el centro está siempre en Corea, y ellos conocen muy bien su trabajo. Yo he estado allí tres veces haciendo seminarios y campeonatos, y es totalmente diferente porque allí el taewkondo se estudia desde el colegio, como una asignatura más, y su raíz, al ser de allí, es por la que te tienes que regir: por sus pasos.

9. Eres director de la federación de Taewkondo de España. ¿Crees que como profesional se valora este tipo de competiciones lo suficiente en nuestro país? 

Cada vez más. Ahora se le empieza a dar la importancia al deporte que realmente tiene, como algo esencial, porque lo es. A nivel físico, psicológico y emocional los beneficios del taewkondo y las artes marciales son indescriptibles y fundamentales. Yo siempre aconsejo a todo el mundo que lo pruebe.

10. ¿Cuál es la idea que consigue que tantos taewkondistas salgan de este gimnasio para campeonatos europeos o mundiales?  

En este gimnasio se trabaja mucho la base, la disciplina y la preparación física. Es importante mantener un camino y una trayectoria, intentar que den lo mejor de ellos mismos, todo su potencial. El alumno debe estar muy motivado y tú, como profesor, tener el conocimiento para llevarle a conseguir sus objetivos con el tiempo, porque es un proceso lento y largo. Afortunadamente en este gimnasio lo tenemos y, hace cuatro años, presentamos a nueve competidores a un campeonato del mundo en Lima, Perú, siendo el gimnasio que más practicantes presentaba.

11. ¿Cómo definirías a tu yo profesional de Taewkondo en una palabra? 

Afición. Para mí, el taewkondo es mi trabajo pero también mi afición, por lo que casi ni lo denomino trabajo: es lo que me gusta hacer. Es mi vocación, me ha dado muy buenos resultados, he conocido a mucha gente de la que estoy muy agradecido, así que afición y orgullo.

12. ¿Algún consejo para alguien que quiera empezar a aprender artes marciales? 

Que no tengan miedo. Que busquen un buen centro deportivo homologado y reconocido por la federación, con un buen profesor conocido y titulado. Si se ponen en buenas, estoy seguro de que nadie se arrepiente. Aquí nadie hace daño a nadie, es una preparación para una buena defensa personal y una protección y se aprende a tener autoestima, agudeza, seguridad y confianza en sí mismo, que son valores fundamentales hoy en día.

13. Por último, ¿hay algún mensaje desde el Taewkondo que quieras transmitir a aquellos que nos leen? 

Los principios filosóficos de las artes marciales están reconocidos a nivel mundial y llevan muchos años implantados en Oriente y Occidente, existen y están ahí, y son el mensaje que se lanza. Pero la mejor prueba es la práctica, por lo que de nuevo aconsejar que se animen a intentarlo, que ensayen un día. Se aprende, se pasa bien y, además, se está a gusto y tranquilo.

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