La inspiración de John Keating y su club de los poetas muertos

Muchos años después de la creación de la obra que supone El club de los poetas muertos de Robin Williams, su protagonista, John Keating, continúa siendo un docente inconformista y libre pensador que inspiró a más de una generación.

En 1989, el film de Dead Poets Society dirigido por Peter Weir y guionizado por Tom Schulman narra el encuentro de un carismático profesor de literatura con una de las clases de alumnos de la Welton Academy. Una vez sucede la presentación del tutor y su clase, este les pide que salgan del aula y, en el pasillo del edificio, Keating les cita un poema de Walt Whitman: el archiconocido Oh capitán, mi capitán. Así, una de las primeras enseñanzas de la película se muestra en el inicio de la misma, cuando Robin Williams escoge una orla de la primera generación de estudiantes del colegio y explica a sus futuros alumnos que ellos —los alumnos de la fotografía— no fueron capaces de entender el tan necesario concepto de carpe diem y que, desde el más allá, piden a los nuevos estudiantes del centro que no pierdan lo único que no volverán a recuperar jamás: el tiempo.

Supuso un éxito arrasador para la crítica y los espectadores, en especial de manera internacional —más incluso que en Estados Unidos, el cual fue su país de producción— y, además, ganó un Óscar al mejor guion original.

Su guionista Tom Schulman basó el film en sus experiencias personales durante una etapa de su vida como alumno de la Academia de Montgomery Bell en Nashville (Tennessee), donde se inspiró en especial en uno de sus maestros más apreciados. Rodada en el estado de Delaware, la obra en sí se ambienta en el estado de Vermont.

Robin Williams, bajo una actuación estelar, nos enseña de manera alentadora que todo es posible y que nuestras palabras, pensamientos e ideas son el primer camino a tomar para cambiar el mundo que conocemos, así como a no conformarse nunca con lo ordinario desde una enorme pasión y entusiasmo, sin miedo a errar o equivocarse. En aquella institución en la que los cuatro pilares son tradición, honor, disciplina y excelencia, John Keating rompe las reglas y, a su vez, sirve de medio liberador a sus alumnos de una tiranía preestablecida que no les permite pensar de manera crítica o distinta, escandalizando a un extremadamente conservador claustro de profesores y creando una revolución en su aula de literatura.

Me he subido a la mesa para recordarme a mí mismo que debemos mirar constantemente las cosas de una manera diferente. El mundo se ve distinto desde aquí arriba. Si no me creen, vengan a probarlo

John Keating

La película está repleta de referencias a autores muy aclamados por la literatura universal, como pueden ser Robert Frost, William Shakespeare o Whitman, y pone en constante cuestión todos los rituales tradicionales de las aulas docentes a través de una herramienta poderosísima: la creatividad, que transformará los ideales de un grupo de adolescentes con otro aliado indispensable: la poesía, bajo un espíritu visiblemente romántico.

La elección del elenco, perfectamente acertada, denota una calidad de interpretación indiscutible —visible, por ejemplo, en el jovencísimo Ethan Hawke—, que presenta de manera impoluta dos tipos opuestos de modelos de aprendizaje. La estética del film crea un ambiente familiar que no tarda en involucrar al espectador y su maestría de guión, su dominio del lenguaje y su belleza de creación y expresión hacen de esta obra una composición homogénea y espléndida. Además, la cuidada atmósfera sonora que invade la producción, de manos del francés Maurice Jarre, aporta dinamismo y acompaña cada decisión y cada paso del personaje compuesto por Williams, de manera omnipresente, potenciando la historia con apenas dieciséis minutos de audio mostrados con una sensibilidad musical impecable.

La poesía, la belleza, el romanticismo, el amor… Son las cosas que nos mantienen vivos

John Keating

En conclusión, este film se trata de un esperanzador relato sobre el amplio poder del lenguaje, las ideas, la capacidad subversiva de la poesía y el peligro que supone coartar un espíritu en libertad. Atrapa desde el minuto uno y nos transporta a un lugar que nos acoge y protege de unos hilos propuestos por una sociedad limitada y esclavista de la censura y la falta de libertad de expresión. Es un hito, una enseñanza, una obra de culto y, sin duda, ¡no os la podéis perder!

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