Lila sempiterno

Y llegas, 
con promesas e ilusiones, 
bajo juramentos de amor incierto,
de un tono morado pastel,
resultante de aquel lila sempiterno 
que solía a mí adornarme.
Y me besas,
con una dulzura que hace bailar cuerpos, 
pintar sobre tu tez colores, 
sentimiento de plenitud tardía,
y plasmar, en tu pecho, mi visión mundana y viva.
Y me enseñas:
a vivir, con tu amor, contra tu aprecio,
en compañía entre tanta soledad latente;
a caminar hacia el futuro, 
hasta tu puerta.
Mas te pierdes,
y aquel lila radiante se apaga, 
porque ya no es para ti. 
Y te marchas,
dejando atrás un arrullo débil 
de corazón que ya no es centro
más que de un alma desnuda y fría.
Y aún todo sigue,
en contra de aquella sensación, 
fuerte, desgarradora, 
de ansiar no volver a pasar frío,
ni de sentir calor en otros brazos que sean distintos.

Cristina Martínez

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