La emoción de la Film Symphony Orchestra triunfa en el Auditorio Nacional de Música

El pasado sábado, el Auditorio Nacional de Música de Madrid abría sus puertas a todos aquellos amantes de la música que disfrutarían de un concierto de cine por la Film Symphony Orchestra.

Bajo la batuta de Constantino Martínez-Orts, la FSO regaló a su público una selección exquisita de las bandas sonoras del séptimo arte. Además, la iluminación tomó un sentido completo y un protagonismo al nivel de la calidad de los músicos. El equipo de la Film Symphony Orchestra construyó un espectáculo sensorial que combinaría la calidad y emoción de sus músicos con un juego de luces que acompañaba cada compás.

La Film Symphony Orchestra logró convertir el Auditorio Nacional de Música en una máquina del tiempo que nos transportaba a distintas épocas y lugares, desde el Oriente Medio de Aladdín hasta los agujeros negros de Interstellar.

Sonia Cuevas
Film Symphony Orchestra

A través de piezas míticas, emocionales o novedosas de la historia de la música de cine, la FSO consiguió crear un ambiente de disfrute para pequeños y mayores.

Un concierto de la gran pantalla

El concierto abrió con la introducción de 20th Century Fox mientras el público se acomodaba en sus butacas, como si de una película se tratase. Así, entre el curioso prólogo y la pasión desmesurada de su director, comenzaría el concierto entre vítores del público que, desde ese primer momento, ya había conseguido conectar con la orquesta que les regalaría una hora y media de música y entusiasmo.

La primera partitura interpretada por la Film Symphony Orchestra sería «Abismo de pasión». Esta fanfarria, perteneciente a la película de 1942, Kings Row, fue compuesta por Erich Korngold. El propio John Williams, creador de la banda sonora original de Star Wars, se inspiraría en esta fanfarría para componer la propia de La Guerra de las Galaxias.

El concierto continuaría con la música de otra gran película, pues ha formado parte, en mayor o menor medida, de nuestra infancia, Willow. La Film Symphony Orchestra homenajearía el trabajo de James Horner interpretando el tema principal de esta película. En ciertos pasajes, la música nos transportaría a otras composiciones de su creador, como es el caso de Avatar, la película más taquillera de la historia.

La música nos transportaría a Francia, con exactitud, a Les Deux Moulins o las pintorescas calles de Montmartre donde Amélie nos presentaba su historia. Un impresionante solo de acordeón, las ya archiconocidas melodías del piano y el exquisito acompañamiento del resto de instrumentos fueron las claves para que la Film Symphony Orchestra nos mostrara un recorrido a través de los mejores temas de la película francesa.

Magia para los más pequeños en la Film Symphony Orchestra

Tras emocionarnos con cada nota de Amélie, la Film Symphony Orchestra nos transportaría a nuestra más tierna infancia con una suite de Aladdín. Si habíamos llegado a Francia en este viaje musical, esta pieza nos transportaba directamente a Oriente Medio. A través de todos y cada uno de los pigmentos de los instrumentos que, unidos, nos mostraban un mundo lleno de color y magia, Disney tuvo su espacio en el concierto. Desde los sonidos de los animales al ambiente de los mercados, la orquesta supo interpretar a la perfección esta pieza que el público ovacionaría con gran devoción.

La voz de Gloria Novoa llena el Auditorio Nacional

El encuentro seguiría con la interpretación del tema «For always», perteneciente a la banda sonora original de Inteligencia Artificial. Para hacer de esta pieza un hito, la Film Symphony Orchestra contaría con la voz de Gloria Novoa que, acompañada del sonido excelente de los instrumentos y la emoción del público, hizo una demostración magnífica de su voz.

A partir de esta pieza, el tono del concierto cambiaría por completo y entraríamos en el género de acción y aventuras. La primera suite elegida para demostrarlo fue la perteneciente a la serie cinematográfica animada «Cómo entrenar a tu dragón», y la orquesta supo representar a la mayor expresión la música celta que John Powell utilizaría en la banda sonora. De igual manera, también representarían con la misma fuerza y grandes emociones el tema principal de «Avengers: Endgame».

Tras defender con sobresaliente los temas de las películas más novedosas de los últimos años, la Film Symphony Orchestra se decantaría por hacernos disfrutar de bandas sonoras de nuestra era que, sin lugar a dudas, ya son históricas. Abrirían esta parte del concierto con una suite de Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra, con la que conseguirían poner los pelos de punta a su público tras un tratamiento exquisito de la música.

Film Symphony Orchestra
Film Symphony Orchestra durante Interstellar

La Film Symphony Orchestra deleita al público con Interstellar

Llegamos a mi parte favorita y, además, la más esperada del concierto. Tras las emociones vividas a lo largo del encuentro, comenzaban a sonar las primeras notas de la suite de Interstellar en el órgano mientras los percusionistas acariciaban los parches de sus instrumentos para fingir el sonido de las olas. Interstellar supuso no solo una ejecución impecable de la pieza, sino una demostración de que la música es magia, creatividad y sentimiento.

La Film Symphony Orchestra supo, en su totalidad, transmitirnos y hacer que viviésemos a través de la música el viaje de Cooper, desde la tímida y agridulce melodía de la despedida con Murph en la Tierra hasta el significante paso del tiempo en el planeta donde eran arrastrados por olas infinitas.

En homenaje a unos de los mejores compositores que han dejado huella en el mundo del cine, Gloria Novoa volvió al escenario para cantar el increíble coro de El éxtasis del oro, obra creada por Ennio Morricone para El bueno, el feo y el malo. La presencia de la orquesta acompañando su voz dotaba a la pieza de la fuerza que necesitaba y, apenas tres minutos fueron suficientes para lograr una de las mayores ovaciones. El concierto terminó con el mítico tema principal de Regreso al Futuro compuesto por Alan Silvestri. El tema se convirtió en la guinda del pastel de un concierto que gritaba emoción en cada nota de los clarinetes, cada golpe de la percusión y cada pasaje de los violines.

El aplauso del público fue estremecedor a la vez que emocionante. La Film Symphony Orchestra logró convertir el Auditorio Nacional de Música en una máquina del tiempo que nos transportaba a distintas épocas y lugares, desde el Oriente Medio de Aladdín hasta los agujeros negros de Interstellar.

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