Misma pasión, una reivindicación dentro y fuera del campo

El pasado 6 de abril, Misa Rodríguez, portera del Real Madrid Femenino, compartía un tweet mostrando su amor por el club. En la publicación, y bajo las palabras “Misma pasión”, la guardameta mostraba dos fotos, una suya y otra de Marco Asensio, que acababa de marcar el tercer gol en contra del Liverpool en la ida de cuartos de final de la UEFA Champions League.

Horas después, debido a la cantidad de comentarios vejatorios y machistas, Misa borró el tweet. Sin embargo, la afición no dejaría caer a su portera, y pronto llegaron los mensajes de ánimo bajo el lema que ella misma había creado.

Marco Asensio sería el primer futbolista en pronunciarse, y con un tweet de apoyo a la portera de su equipo, desencadenaría una campaña que ya ha dado la vuelta al mundo.

Desde ese instante, cientos de hombres y mujeres deportistas, periodistas deportivos, técnicos e incluso clubes de todo el mundo se sumaron a la campaña que, no solo funcionaba como apoyo al caso de Misa Rodríguez, sino que luchaba en contra del machismo en el deporte.

“Misma pasión” ha conseguido convertirse, gracias a la ayuda de todas las personas dispuestas a erradicar las actitudes machistas en los distintos ámbitos de nuestras vidas, en el lema actual del deporte, en una reivindicación dentro y fuera del campo.

Misma pasión, una campaña para cambiar el futuro

El caso de Misa Rodríguez no es aislado. Desde pequeñas, a las mujeres se nos aleja del fútbol o de deportes que siempre han sido considerados masculinos. Ya en el colegio,- una de las grandes bases de nuestra educación y desarrollo tanto madurativo como personal y emocional -, la división entre niños y niñas en el recreo, incluso en clase de Educación Física, es preocupante: por una parte, los niños, que juegan a fútbol y, por otra, las niñas, que saltan a la comba.

A partir de ese momento, los alumnos establecen una asociación de ideas totalmente errónea. ¿Por qué una niña no puede disfrutar con sus compañeros de un partido? ¿Por qué un niño no puede ser feliz saltando a la comba por los comentarios que puede recibir? El error es de base y se encuentra en el sexismo y machismo que, desde pequeños, incluimos en nuestra educación.

En el caso de las mujeres, en cualquiera de sus formas en el deporte, ya sea como aficionadas, jugadoras, entrenadoras, incluso periodistas, la sociedad crea prejuicios hacia nosotras. Nuestro conocimiento sobre táctica o nuestro propio equipo queda reducido, nuestras opiniones son juzgadas, e incluso, si una mujer decide jugar a fútbol, es considerada poco femenina.

Hemos evolucionado en cuanto a libertad, pues somos miles de mujeres las que nos dedicamos directa o indirectamente al deporte, pero, ¿cuándo llegará el momento en el que nos sintamos cómodas haciendo nuestro trabajo? ¿Cuándo dejaremos a un lado los prejuicios que desencadena el machismo?

Desde CAMS, y como amante del fútbol, os animo a compartir vuestras historias, opiniones y la misma pasión, porque el deporte no entiende de género.

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