The Cure y el impacto sociocultural de su The Head on the Door

The Cure, una banda británica de rock formada en 1976 en Crawley, Inglaterra, y en sus orígenes, denominados Easy Cure durante un breve período de tiempo, se compone por el vocalista Robert Smith, el bajista Simon Gallup, el guitarrista Porl Thompson, el baterista Boris Williams y los teclistas Roger O’Donnell y Laurence Tolhurst. Estos liberadores del rock gótico, frecuentemente vestidos de negro y maquillados con un efecto borroneado de lápiz de labios, con sus inigualables letras introspectivas y existenciales,​ suponen uno de los mayores referentes de finales del siglo XX a nivel musical global.

De acuerdo con numerosos críticos del panorama, en la década de los 80’s, dentro de toda la completa discografía de The Cure es posible distinguir, al menos, tres etapas: post punk, dark, y una última más pop. Ya en 1979, con su tan conocido Three Imaginary Boys, la banda formada por Robert Smith estaba influida por el movimiento punk, y en 1980, con Seventeen Seconds, el segundo disco de The Cure, su estilo marca una transición del punk hacia el sonido denso, gótico e intrigante de su etapa dorada.

Con Pornography (1982), el trío continuó con el mismo recorrido hacia una introspección gótica que mantenía su curso intacta, y además pudo presumir de haber logrado una culminación del sonido más singular de los hasta ese momento escuchados. En 1984, con The Top, la banda intenta transmitir, como antaño, un estado de humor característico y emocional, y no centra tanto sus esfuerzos en mostrar algún elemento musical destacable en su música.

Además, y también en 1984, un nuevo álbum en directo ve la luz bajo el nombre de The Cure Live, y el trío deja de serlo para convertirse en un quinteto con bajista (Thornalley) y saxofonista, teclista y guitarrista (Porl Thompson). Así, este nuevo disco recoge un par de conciertos en vivo, uno en Oxford y otro en el Hammersmith Odeon de Londres.

Por otra parte, en 1985 y tras el estallido y catarsis musical de todas sus anteriores composiciones, el sexto álbum de los ingleses, el cual contenía letras oscuras con canciones alegres y bailables, era lanzado con el nombre de The Head on the Door. Supuso un exitoso punto de inflexión en su sonido. Robert Smith estableció una fórmula ideal que llevó su música a enormes audiencias, e incluso muchos críticos afirman que es en este LP donde de verdad la leyenda de The Cure como grupo imprescindible de los ochenta comienza.

Este álbum del grupo británico comenzaba con In Between Days, posiblemente uno de los temas más pegadizos de toda la discografía de la banda. Esta sublime pieza regala al oyente un sonido distintivo del bajo de Gallup, el melódico sintetizador de Tolhurst, las guitarras principalmente acústicas perfectamente entonadas, la potente batería de Williams y una voz de Smith en su faceta más melódica. Hasta ese momento, no era habitual ser capaces de escuchar ritmos acústicos en un disco de estos artistas, pero a pesar de ello, muchos estudiosos del género atisban en este atrevimiento una genuina libertad artística abierta a toda fuente de inspiración que aparezca.

Yesterday I got so old, I felt like I could die… Yesterday I got so old, it made me want to cry. Go on, go on, just walk away; go on, go on, your choice is made

Robert Smith

A continuación, Kyoto Song destaca con los teclados y supone un tema de tempo medio, donde además The Cure crea un inquietante tema de melodía principal oriental que, según la crítica, introduce, además, una temática onírica con el objeto de exponer sus demonios más angustiosos.

Por otra parte, el tercer tema The Blood introducía aires un tanto flamencos y arabescos con un ritmo de guitarra española, y el cuarto, Six Different Ways, un tema con un aire de cierto tono naif si analizamos las sonoridades de los teclado en base a su teclado y su batería, contrasta con el inigualable Push, que destaca por ser una composición cuasi-instrumental por su larguísima introducción inicial.

Para continuar, en A Night Like This y su incomparable solo de saxofón, ciertos elementos de percusión eran entrelazados de manera sublime con el bajo y el ritmo de las guitarras, y en séptimo lugar aparece un tema que marcó la trayectoria musical del grupo para siempre. La inolvidable y sublime Close To Me, la cual da comienzo con unas palmas y una extraña respiración, se acompaña de una melodía de teclado que conjuga a la perfección con un órgano y una voz cálida de Robert Smith, que es capaz de conducir al oyente por un recorrido repleto de distintos estados de ánimo por los cuales, a su vez, navega el ser solitario y sensible que protagoniza la letra del tema. Además, es de esta canción de la cual proviene el título del álbum.

That my head on the door was a dream

Robert Smith

Por último, en la melodía de Screw parecen rememorar los inicios más punk del trío británico, de extrema crudeza, y con Sinking, una pieza de ambiente cálido con un bajo de calidad y una nueva intro instrumental de varios minutos, se cierra este álbum de culto.

Tras él, en 1987, un disco de gran diversidad e inspiración como fue el Kiss me Kiss me Kiss me mostraba a unos músicos curtidos y con experiencia, mientras que en 1989 vuelven a apostar por un sonido de introspección con Disintegration, una obra fenomenal con sonidos envolventes y con una gran evolución musical.

Más tarde, continúa la época de los 90s para The Cure, una década repleta de novedades musicales y estilísticas. En 1990, los ingleses publican Mixed Up, una especie de «remezcla» de sus canciones anteriores, y en 1992 sale a la luz Wish, un disco que contiene uno de los temas más conocidas de la industria de la época, como es Friday I’m in love. Posteriormente, el año 1996 nos brinda un álbum algo más comercial, Wild Mood Swings.

I don’t care if Monday’s blue; Tuesday’s grey and Wednesday too; Thursday, I don’t care about you… It’s Friday, I’m in love!

The Cure

Durante los más tempranos 2000s, Bloodflowers se deja ver cuando ya se creía desaparecido el grupo, volviendo a centrar su atención en la sonoridad de los temas y en instrumentales densos y compactos, con canciones de más de diez minutos como es el caso de Watching Me Fall. Después, en 2004, el disco The Cure, con numerosos ecos de su pasado musical. Finalmente, un último disco de estudio es publicado en 2008, 4:13 Dream, con menos fuerza creativa de la esperada.

Sin duda alguna, y a modo de conclusión, el legado de The Cure es infinito y extremadamente importante en la cultura musical de la sociedad. Asimismo, numerosas formaciones que surgieron más tarde influenciadas por estos famosos británicos, sobretodo en términos de rock alternativo e indie, son notables, reafirmando una vez más que estos artistas tienen un talento incomparable y que merece ser apreciado.

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