Patones de arriba, un pueblo de película

Las calles empedradas, las casas de pizarra negra y las impresionantes vistas desde los picos más altos hacen de Patones de Arriba uno de los pueblos más bonitos de la Sierra Norte de Madrid.

Desde CAMS, queremos fomentar el turismo rural, y os invitamos a conocer a través de nuestros artículos y fotografías lugares donde pasar un gran fin de semana admirando los cerezos en flor o una relajante tarde de domingo viendo la puesta de sol desde una colina.

Patones de arriba

Patones de Arriba es un pueblo situado en la Sierra Norte de Madrid, a sesenta kilómetros de la capital. Debido a su cercanía, las maravillosas vistas de la sierra, sus calles y sus cerezos en flor, se ha convertido en uno de los pueblos de la Comunidad de Madrid más visitados desde la imposición de las restricciones de movilidad entre comunidades.

Historia

El pueblo debe su nombre al apellido de sus fundadores, Patón, que se asentaron en el siglo XVI en el territorio. Sin embargo, para conocer el origen del pueblo, debemos remontarnos treinta mil años atrás, cuando nuestros antepasados pertenecientes a la Edad de Piedra utilizaron la Cueva de Reguerillo como refugio, hecho que queda demostrado en sus grabados.


Debido a su historia, cultura y belleza, Patones de Arriba fue declarado Bien de Interés Cultural y conjunto histórico en 1999.

Recorremos Patones de Arriba

Para disfrutar de una experiencia para el recuerdo en Patones de Arriba, recomiendo llegar al pueblo caminando a través de la ruta establecida desde Patones de Abajo. En los quince minutos de trayecto, podremos observar las impresionantes vistas de la sierra, además del camino de cerezos que nos marca la entrada al pueblo.

El pueblo es pequeño, acogedor, e ideal para visitar en apenas diez minutos. Sus calles empedradas y su ambiente tan mágico nos transporta a otra época, incluso a un escenario de película.

Los planes en Patones de Arriba son infinitos, pues sus alrededores invitan a realizar cualquier tipo de actividad. Desde rutas de senderismo y ciclismo a muestras de su rica gastronomía en los restaurantes, es el lugar perfecto donde pasar un fin de semana.

Una de las claves que más sorprender del pueblo son los picos de la sierra (a 800 metros sobre el nivel del mar), a los que se puede acceder muy fácilmente y desde los que se pueden ver maravillosas puestas de sol.

Además, el pueblo ofrece hostales rurales a los turistas, que podrán amanecer en un lugar lleno de vida y naturaleza tras haber visitados los sitios más destacados del lugar, caminado por las mejores rutas y brindando en las terrazas con mejores vistas.

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