Tradición, cultura y leyendas del territorio galaico

El territorio galaico —en definitiva, la comunidad autónoma de Galicia—, se reconoce como uno de los lugares de la península que más tradición legendaria alberga. Alrededor de todos sus parajes, callejuelas, costas y monumentos, resisten leyendas, cuentos e historias que, aún hoy, perduran en el tiempo y hacen de esta comunidad un lugar único lleno de misticismo.

Como suele exponerse, el hecho de vivir en Galicia supone amar la vida lleno. Cada rincón que allí se encuentra, cada gota de lluvia que suele servir de banda sonora constante para el territorio, cada ola del mar que te acoge y te hace sentir en un entorno familiar y seguro. Además de todos sus paisajes de encanto, Galicia es su tradición, plasmada en todo su bagaje cultural y legendario.

Una leyenda es definida como un relato de un hecho real adornado, desfigurado o mutado por la tradición oral que va modificando detalles, formas de ser contada, y un largo etcétera, al pasar de boca en boca por diferentes generaciones sucesivas. Aún así, el carácter regional de la zona de la que esa leyenda es originaria se mantiene cada vez que la historia es contada, así como el aura de misterio sobrenatural que la envuelve.

Si dentro del ser humano no hay acaso ansia más fuerte que la de ser feliz, cosa que en síntesis viene a ser la posesión de un equilibrio, ese equilibrio es algo así como la unión entre el mar y la tierra: Galicia

Luis Miravalles

En cuanto a formalidades de léxico se refiere, los estudiosos del género clasifican estas leyendas como: etiológicas que tratan de aclarar el origen de un topónimo o de un hecho, hagiográficas que se refieren a milagros o hechos prodigiosos análogos, históricas de hazañas y batallas, populares, religiosas y fantásticas o de encantamientos.

Como no es de extrañar, la inevitable presencia de lo considerado como sagrado se descubre aún hoy en millares de piedras, ríos, fuentes, puentes, plazas y caminos de paso. Esta cultura popular siempre ha sido asentada sobre una educación centenaria de «púlpitos y lareiras», como solía señalar Vicente Risco, y ha logrado sobrevivir al paso del tiempo y a toda imposición de la modernidad más cosmopolita gracias a la tradición oral.

Como ya se ha señalado en numerosa ocasiones, todavía actualmente se intenta explicar el origen de todas estas leyendas de la tierra de meigas y trasgos, y más allá de la imaginación de sus ciudadanos, uno de los elementos gallegos más entrañables de herencia celta, también se hace alusión al apego de sus gentes por la naturaleza y a la enorme preocupación por el más allá de todos los pueblos celtíberos. «Los matices de los campos, el rumor del viento al cruzar sus bosques umbríos, el ruido de sus hirvientes cascadas, los vegetales fosforescentes, los insectos que alumbran, las luces verdosas que avanzan, el roce de un ala contra algo, el lamento del búho o del moucho en los pinares, esa negra sombra que asombraba a Rosalía… Realmente magia» (L. Miravalles).

Por ello, esta cultura merece hacer un recorrido por sus leyendas más transitadas que dan origen a su cultura y sus tradiciones.

La Santa Compaña

Una historia que deja helado a quien tiene el placer de escucharla narrada por a xente de Galicia. La Santa Compaña se trata de una fila de muertos que andaban por los caminos, siempre de noche, y los cuales provocan que aquel quién la viera, muriese a los quince días sin remisión. Una gran multitud de personas habitantes de pueblecillos gallegos afirman la realidad de que la Compaña sale en procesión entre las nueve y las diez de la noche, y que sus mayores, por ello, siempre advierten que “das nove as dez deixa a noite para quen é”. Como bien es conocido, a Compaña era “a cita”, es decir, se citaba a los difuntos una vez iba a morir una persona.

A Santa Compaña

Procesión das Xás

La historia de A Procesión das Xás es conocida en todo el territorio galaico. En dos hileras formadas, una procesión de almas errantes do xente viva marchan sosteniendo un ataúd. Según la leyenda, los que están más próximos al féretro morirán pronto, mientras los que se encuentran en última instancia vivirán durante un periodo mayor de tiempo.

Procesión das Xás

Trasnos

Unos seres diminutos de la mitología gallega que viven en las casas de los aldeanos o en las profundidades de los bosques son los trasnos. El trasno, dicen, suele ser ordenado y no le gusta ver las cosas tiradas por el suelo, y presenta además el vicio de llevar cuenta de todo. Huele muy bien, como a flores y hierba fresca. A veces, estos pequeños seres aparecen ante la población en forma de caballo blanco, cabrito, cuervo o cualquier animal que más tarde desaparece, pero nunca con intención de hacer algo malo, solo asustar, en especial en horas nocturnas.

O trasnos galegos

Bruxas e meigas

De acuerdo con numerosos etnógrafos de la zona, la distinción entre meigas e bruxas es algo sencillo y necesario. Las meigas son descritas como seres maléficos dispuestas a causar todo tipo de daños a veces irreparables, mientras que las bruxas son un ser bondadoso y beneficioso para aquel que las requiere. Además, estas últimas son capaces de contrarrestar las malas artes de las primeras, y de ayudar a quien necesite de su magia para cualquier cuita de salud, fortuna o amor. En ocasiones, estas dos entidades se reúnen y, en la noche de San Juan, deciden a qué casas mandar plagas dañinas y a cuales protección y buena fortuna. Como cuentan las lenguas gallegas de a pie, a veces as meigas subían a las ramas más altas de árboles como el salgueiro y gritaban como lobas y se reían con escándalo hasta que amanecía el día de nuevo.

A pastoriña

Conocida como A pastoriña, era una mujer con patas de castrón que escupía fuego por la boca. Suele aparecerse en medio de caminos o en muelles de playa, cortando el paso a cualquier transeúnte y, para salvar la vida, este debe cantarle una canción.

A Pastoriña

La Torre de Hércules

Según asegura la leyenda gallega, un gigante conocido como Gerión, rey de Brigantium (Breogán), tenía a sus súbditos aterrorizados, ya que les obligaba a entregarle la mitad de sus posesiones, hijos incluidos. Un día, ante esta dramática situación, los súbditos decidieron pedir ayuda a Hércules, quien lo retó en una cruenta batalla. Hércules derrotó a Gerión, lo enterró y levantó un túmulo que coronó con una antorcha y, cerca de ese monumento, fundó una ciudad. Así, una primera persona llegó al lugar, una mujer llamada Cruña, por lo que Hércules nenominó a esta ciudad La Coruña, donde aún hoy se conserva este túmulo llamado La Torre de Hércules.

La Torre de Hércules

Monte Paralaia

Las lenguas antiguas hablan de la Paralaia piedra de piedra, un monte de Moaña donde se encuentra una cueva repleta de tesoros con pasadizos subterráneos que desembocan en el mar. De acuerdo con la leyenda, durante la noche de San Juan, a noite do bruxas e meigas, las mouras y mujeres encantadas que allí habitan salen de la cueva para lavar y peinar sus largos cabellos, por lo que es el momento idóneo para intentar obtener algo del botín legendario.

Monte Paralaia

O urco

Un ser que ronda los caminos de los montes cercanos es o Urco, un perro enorme con cabeza de lobo que se transforma en un engendro mitad caballo mitad buey. Solía surgir del mar, en las playas y costas y, aunque no hay constancia de que atacase a nadie, lo cierto es que todo el mundo lo teme. De acuerdo con la leyenda, una vez salía del mar corriendo, no tardaba un instante en transformarse en un caballo con cabeza de vaca y llegaba a los pueblos, donde se paraba a bufar delante de la puerta de alguna casa. A la mañana siguiente, en ese mismo lugar aparecía alguien muerto, pero no los mataba él. «O Urco, o Urco… de cada berro un difunto«.

O urco

O diaño

También conocido como diantre, o diaño es un duende satírico de la mitología gallega que se dedica a hacer todo tipo de travesuras para truncar así la travesía de todo aquel que se lo encuentre por el camino. Bajo múltiples apariencias, pero siempre semejando precisar ayuda, este duende hace de las suyas para luego devolver el favor a su manera a cualquier viajero.

O diaño

Así, es una realidad señalar que los parajes gallegos están rodeados de misticismo, magia y rasgos culturales únicos allá donde se marche. Además de todas estas creencias legendarias, los lares de Galicia son conocidos por otras muchas tradiciones típicas que aún todavía siguen vivas en el gentío, como los Magostos en noviembre, la preparación de filloas por carnaval, la noche de San Juan en junio ya mencionada, o bien la preparación de la queimada, una bebida a la cual se le atribuyen facultades curativas y se afirma que, tomada después de la pronunciación del conjuro, funciona como protección contra maleficios, necesaria en cualquier buena fiesta que se precie. Por ello, es preciso señalarlas y conocer un poco más de cerca las festividades de esta peculiar región.

Festa do Magosto

Durante la época de la cosecha de las castañas, uno de los productos regionales por excelencia, se tiene por costumbre la celebración de los típicos magostos. Esta festividad consiste en hacer una hoguera y, una vez las brasas realizadas, , se coloca encima de ellas unos recipientes metálicos, que bien pueden ser bandejas, sártenes viejas agujereadas o recipientes similares, y sobre estos todas las castañas, a las que previamente se le ha realizado un pellizco o corte en la piel a fin de que con el calor no exploten. Por último, una vez finalizado el asado de las mismas, las brasas suelen saltarse por encima en busca de buena suerte y fortuna.

Festa do Magosto

A noite de San Juan

Una vez más, la noche de las brujas en Galicia se celebra en San Juan, como ancestral costumbre relacionada con la suerte y los maleficios. Durante la nocturnidad, las hogueras se encienden, antaño con la finalidad de «dar más fuerza al sol», que a partir de esos días, va haciéndose más «débil» ya que los días se van haciendo más cortos hasta el solsticio de invierno. Simbólicamente, este fuego posee una capacidad «purificadora» a aquel que lo contempla, y es una de las maneras de alejar los malos espíritus de nosotros y nuestros seres queridos más cercanos.

A noite de San Juan

Tras todo este recorrido por el territorio galaico, hemos podido entresacar, entre la innumerable riqueza de las leyendas que Galicia posee, muchas de notas esenciales que configuran este carácter gallego. Una sensibilidad exquisita originada por un verdadero respeto y gran veneración de la Naturaleza, sus tiempos, sus costumbres y sus seres, y una realidad de la que aprender, como suele decirse, infinidad de cosas como el seguir siempre cantando y narrando historias fantásticas aún cuando se presiente una enorme calamidad, para Galicia o para el mundo entero.

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