El Día de Muertos mexicano

Entre el 1 y el 2 de noviembre se celebra en México el famoso Día de Muertos, lleno de luces, colores y catrinas, una tradición que trasciende en el tiempo. 

Ya se celebraba antes de la llegada de los españoles a Mesoamérica, momento en el que se introdujeron elementos y significados católicos, produciendo la fusión de símbolos entre el cristianismo español y las tradiciones de los pueblos indígenas, como mexicas, mixtecas o texcocanos, entre otros. Así, la veneración a los muertos, que coincidía con el final del ciclo del maíz (cultivo principal del país), se trasladó al calendario cristiano, dividiendo la festividad en dos: el día 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos, corresponde al día dedicado a los “muertos chiquitos”, los niños; mientras que el día 2 de noviembre, es el Día de los Fieles Difuntos, los adultos. 


Las calaveritas literarias son breves poesías y rimas, de tono humorístico, que se popularizan durante el Día de Muertos. Suelen ser situaciones imaginarias, sátiras de personajes célebres o políticos, en las que se recuerda que todos morimos. Se cree que Joaquín Bolaños, un religioso franciscano, escribió la primera calaverita, y a partir de entonces, serían utilizadas en la época de los virreinatos por algunos escritores para burlarse de los largos epitafios de los nobles, con tono de burla y crítica social.

Calaverita al Monumento a Colón, por Darinka Rodríguez, Verne 

La Parca ha llegado a Reforma 
Buscando a Colón, pero solo su estatua 
Pero ¡oh sorpresa! solo encontró una plataforma 
Ha desaparecido la figura fatua. 

Se están cayendo los monumentos 
No se los ha llevado La Muerte 
Hablar de la Conquista ya no es momento 
Colón en otra esquina tendrá mejor suerte 

No festejarás el Día de la Raza 
Tu figura se irá al más allá 
En el cielo tendrás una mejor plaza 
Quizá ya no pierdas ninguna batalla 

¿A dónde van los muertos? | Mitología y creencias 

Dependiendo de la forma en que una persona muriese, su alma tenía un destino diferente para el descanso eterno. Los bebés no nacidos iban al Chichihuacuauhco; los niños fallecidos, el Cincalco; los guerreros y las mujeres muertas durante el parto, al Tonatiuichan, donde, después de cuatro años, se convertían en aves y mariposas en el mundo de los vivos; los ahogados o muertos por enfermedad, al Tlalocan; y las muertes comunes, al Mictlán, “lugar de los muertos”. 

El Mictlán cuenta con nueve niveles, a través de los cuales, las almas fallecidas deben pasar por diferentes pruebas u obstáculos, durante 4 años. En la primera región se encuentran los perros xoloitzcuintle, que guían las almas a lo largo de un río. La segunda región son dos enormes cerros que se chocan entre sí y por donde el alma de los muertos pasa para ser triturada. En la tercera región, han de escalar una montaña de obsidiana, hasta llegar a un desierto nevado. El quinto nivel es un páramo de vientos, hasta llegar al sendero en el que los muertos son acribillados con flechas, el sexto nivel. En el séptimo, un jaguar les devora el corazón, hasta que en la octava región, en la desembocadura del río, los muertos atraviesan el agua y rememoran sus acciones en vida, llegando finalmente a su destino, una zona de niebla donde los dioses de la muerte les devoran y liberan las almas, y así los difuntos se convierten en uno con el universo. 


Los altares de Día de Muertos 

Los altares, bellamente decorados, son uno de los grandes atractivos de esta festividad. En ellos, tienen que estar representados los cuatro elementos. Así, las velas simbolizan el fuego, se llenan vasos de agua, las cruces de sal representan la tierra, y el papel picado simboliza el viento y, con el movimiento, pretende dar la sensación de los espíritus que vienen a visitarnos. 

Las flores de cempasúchil son las flores típicas de este día. Florecen en otoño y son de color amarillo, con un olor muy característico. Con sus pétalos se marca la senda que los muertos deben recorrer durante la visita que hacen estos días. 

El Altar de la Casa de México de Madrid

Recientemente, y hasta el 14 de noviembre, se encuentra abierta una exposición sobre el Día de Muertos en la Casa de México de Madrid. Su obra principal es un altar diseñado por la artista Fátima Cabañas, en esta cuarta exposición 2021.

Cuenta con el tradicional tapete de huamantla, diseñado por Angélica Vértiz y Rubén Pérez, en aserrín de colores, para formar un camino de bienvenida para los muertos y conducirlos a las ofrendas. Los arcos de flores cuentan con más de 35.000 flores, representando el paso del mundo de los vivos al de los muertos. La hilera de cráneos rendía culto al dios del sol y la guerra, y cuenta con 132 calaveras de barro negro fabricadas por artesanos de San Bartolo Coyotepec, en Oaxaca. 

Deja un comentario