Las Reseñas de Diciembre: el poder del streaming

Termina diciembre, y con él un año cuanto menos anecdótico. Ya han empezado las fiestas (feliz Navidad a todos, por cierto), una época que invita a aquellos que puedan a descansar (a los que tenemos exámenes en enero, mucho ánimo). 

En ese descanso, muchos de nosotros hemos acudido de nuevo al séptimo arte para acompañarnos, ya sea acudiendo a las salas a descubrir el multiverso de Spiderman: No Way Home (John Watts), o quedándonos en casa para disfrutar de lo que las diversas plataformas de streaming nos ofrecen. 

Y es que Netflix, probablemente la más conocida de todas ellas, lleva un par de años elevando sus producciones propias a otro nivel. Y en 2021 no ha sido menos. Ya empezaba con Malcolm and Marie (Sam Levinson), y termina nada menos con éxitos internacionales como El Juego del Calamar y el final de La Casa de Papel, o sorpresas animadas como Arcane: League of Legends, llenando la vida de los espectadores tanto en las redes sociales como en las distintas implicaciones fuera de ellas (sin ir más lejos, los disfraces de Halloween). 

Pero la popularidad no ha sido la única dirección en la que ha apuntado la empresa. Aspira también a crear el considerado “cine de arte”. Aunque esta distinción sea discutible, lo que está claro es que películas como Fue la Mano de Dios (Paolo Sorrentino) o las dos que vamos a comentar a continuación entran en esta categoría. 

Sentimientos encontrados: ‘El Poder del Perro’

El poder del perro películas
El Poder del Perro (Jane Campion, 2021)

Jane Campion no es una directora que destaque precisamente por tener un gran número de éxitos comerciales en taquilla. Su último filme ampliamente reconocido fue El Piano, y desde entonces han pasado ya más de veinte años. Por eso, cuando se anunció que podíamos esperar una nueva película dirigida por ella, uno no podía evitar preguntarse qué iba a ofrecer. 

Las expectativas solo fueron a más cuando el reparto con el que iba a contar se hizo público: Benedict Cumberbatch (Dr. Strange, The Imitation Game), Kirsten Dunst (Spiderman, Eternal Sunshine of the Spotless Mind) y Jesse Plemons (Breaking Bad) son presentados como el trío protagonista, junto a Kodi Smit-McPhee, difícilmente reconocible como el niño de The Road

Personalmente, traté de no llevar conmigo demasiadas expectativas. Mi concepción del estilo de Jane Campion venía de El Piano, una película que no cuajó en mí precisamente. Aún así, tenía esperanza en Dunst y Cumberbatch, ya que son dos intérpretes que me gustan especialmente, dada su variabilidad en el tipo de papeles que interpretan.

Narrativamente, esta película no es para todo el mundo. Es sutil, es lenta, el placer que provoca no está ni en el humor ni en la espectacularidad, sino en un estado de ánimo. Y ese estado lo logra con una primera hora de película que, si bien es necesaria para darle la profundidad necesaria a los personajes, es extremadamente lenta tanto en términos narrativos como de montaje. No me malentiendan, “lento” no significa “malo”, ni muchísimo menos. Simplemente, no aconsejaría verla con sueño a las once de la noche. Por experiencia.

No obstante, al ver la segunda mitad, me dio la sensación de estar viendo una película totalmente diferente. Cada plano me parecía un cuadro, cada línea de diálogo una obra literaria, cada expresión digna de todos los premios. Y la simbología y la temática subyacente me hacía pensar y sentir y temblar por dentro. Y todo ello gracias a que la historia no requiere bombardearte con todo su significado. Sin duda, acabé la película mucho más contento de como la empecé. Me reconcilié con Jane Campion, por así decirlo.

Ante todo, hay que destacar las actuaciones de Cumberbatch, de Dunst y de Smit-McPhee, que son las que le dan a la historia la vida, la pasión y la melancolía que necesita; especialmente el primero de todos ellos, que se toma su tiempo dedicado a la profundidad, para en los últimos capítulos evolucionar hacia algo nuevo que hace que su arco narrativo resulte catártico. Sin su extraño misticismo, la intensidad de su mirada y la crueldad de su silbido, El Poder del Perro no sería lo mismo. 

Para terminar, hay una cosa buena y otra no tan buena que tiran en direcciones opuestas a la hora de valorar la película. La no tan buena, en mi opinión, es la música. En el noventa por ciento de las veces solo sirvió para sacarme del ambiente de la historia sin contarme nada nuevo. La buena, y esto me atrevo a decir que es objetivamente genial, es la dirección de arte y la puesta en escena. Desde el vestuario y el maquillaje, hasta el escenario y la iluminación, son las grandes olvidadas en muchas ocasiones, pero aquí son las encargadas de convertir una película de la tarde de domingo de Antena 3 en una cinta hermosa que envuelve a aquellas personas que estén dispuestas a dejarse atrapar por ella.

En definitiva, recomiendo esta película a toda persona que quiera una historia a fuego lento y que deje algo de misterio al espectador.

Si quieres ver el el tráiler, pulsa aquí.

¿Una Farsa Fallida?: ‘No Mires Arriba’

Don't look up películas
No Mires Arriba (Adam McKay, 2021)

Lo primero que se supo de esta película es el amplio reparto con el que contaba. Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Jonah Hill, Meryl Streep, Timothée Chalamet (cómo no), e incluso Ariana Grande. Empezaba apuntando maneras, eso estaba claro. Las únicas películas que había visto del director, Adam McKay, fueron El Vicio del Poder y La Gran Apuesta, una especie de tragicomedia (o de farsa más bien) relativa al estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008. Y me gustó bastante, no voy a mentir. Así que tenía cierta curiosidad por lo que No Mires Arriba iba a ser. 

Al final, resultó que contaría una historia bastante similar a la de la película antes mencionada. Cambia las hipotecas basura por un asteroide, y tienes exactamente lo mismo: un grupo de personas intentando avisar al mundo de un desastre que está a punto de pasar y que nadie les haga ni… caso. ¿La lección? Somos todos idiotas. Pero No Mires Arriba va más allá. No es solo que no les hagan caso, sino que la historia se esfuerza realmente en ridiculizar el comportamiento de toda la humanidad, en lugar de dejar que ésta se ridiculice a sí misma.

En general, me dio la sensación de que no sabe dónde va. No solo es que haya escenas «cómicas» y otras más dramáticas (que al final resulta que le sientan mejor); sino que en la misma escena la narrativa tira hacia una emoción y los recursos cinematográficos en la opuesta. Como resultado, queda un batiburrillo extraño. Y el montaje de la película, que en muchos momentos parecía arbitrario, no ayudaba a aclarar las cosas. Da la sensación de que McKay tenía muchas ideas y ha querido meterlas todas, de ahí la arbitrariedad. En otras ocasiones sí que se aprecia un intento de montaje intelectual, pero le falta un poco de cuidado.

Tengo algo que reconocerle: a mí al menos no se me ha hecho larga. Se me ha hecho confusa, pero muy disfrutable. Y mayormente esto es gracias a las interpretaciones de DiCaprio y Lawrence, que demuestran ser mejores con cada papel que encarnan. Al que no entiendo el sentido es Timoteo, que está metido con calzador y no tiene ningún tipo de importancia ni interés en esta historia. Mark Rylance hace el mismo papel de empresario megalómano con tendencias al autismo que en Ready Player One, y al papel de Meryl Streep me parece que le falta algo, aunque no sabría decir qué. Jonah Hill está en su punto, y Ariana Grande me sobra por completo, aunque la canción es un temazo.

En general, he acabado con la impresión de que a la película le habría sentado mejor intentar ser menos graciosa, y centrarse en lo surrealista de la situación. Están bien las críticas sociales que hace, con obvia relación a la pandemia y a ciertos… personajes públicos, pero se queda muy en la superficie, anticuada, un poco boomer. Creo que un tono más similar al que tiene en el primer acto o en la escena de la cena de acción de gracias habría sido perfecto para la historia que quería contar. Aun así, tiene cosas buenas y cubre muy bien una noche en la que no sabes qué ver (tráiler aquí).

No quería irme sin desear una feliz nochevieja tanto a aquellos que la van a disfrutar en familia, pero sobre todo a aquellos que por motivos de salud se ven obligados a empezar el año en una habitación propia. Que nadie desespere, nos volveremos a ver todos el año que viene, con más vida, más películas y más reseñas en mi caso, que para eso estoy. Si no pudiste leer las del mes pasado, aquí las tienes.

¿Estamos todos listos? ¿Cámara graba? ¿Sonido graba? ¡Claqueta! ¡Año 2022, toma única, ACCIÓN!

Deja un comentario